Los manifestantes exigieron que se ponga fin a la violencia racial atribuida a policías; hubo 280 detenidos
NUEVA YORK.- Las dos noches deprotestas consecutivas en Nueva York, que dejaron más de 280 detenidos, convirtieron esta semana a la ciudad en el baluarte contra la violencia racial atribuida a la policía, con eco en otras movilizaciones simultáneasen Atlanta, Chicago, Boston, Filadelfia, Baltimore, Denver, Detroit, Minneapolis y Washington, entre otras ciudades de Estados Unidos.
Miles de personas acudieron a las marchas pacíficas que colmaron y bloquearon puntos emblemáticos de la ciudad, donde exigieron un freno a lo que se convirtió en una tragedia repetida de muerte de ciudadanos negros a manos de policías blancos, al parecer sin justificación alguna, y lo que para muchos resulta igual de grave, sin que los tribunales de justicia encuentren falta alguna en los oficiales.
Las diferentes marchas llevadas adelante anteanoche bloquearon el puente de Brooklyn, tomado por manifestantes; el túnel Holland, que comunica con la vecina Nueva Jersey; la West Side Highway del oeste de Manhattan, y la zona de Times Square. Como resultado, la policía procedió a más de 200 arrestos, la inmensa mayoría de ellos por desorden público.
Esto se suma a los 83 detenidos de la noche del miércoles, cuando estalló el escándalo al conocerse la decisión de un jurado de Staten Island de exonerar al policía blanco Daniel Pantaleo, acusado de haber provocado la muerte de Eric Garnet, un negro de 43 años, que se resistía a ser arrestado.
"Estamos en estado de sitio y esto tiene que parar", dijo una residente del barrio de Harlem, Judy Edward, en una manifestación en la plaza Foley de Manhattan, rodeada por tribunales y otros edificios oficiales. La mujer negra estaba acompañada por su hija y sus nietos gemelos, un chico y una chica de 10 años, porque, según dijo, para ella era importante que vieran una multitud de varias razas insistiendo todos en el mismo tema: hacer algo para frenar la violencia racial de la policía.
"¿Qué queremos? ¡Justicia! ¿Y cuándo la queremos? ¡Ahora!", gritaban en la plaza. "¡A nuestra democracia le falta aire!", seguían los cánticos de protesta.
Ése fue el mensaje también en las otras ciudades de Estados Unidos que se solidarizaron con Nueva York por el caso Garnet. Los manifestantes avanzaron con carteles y al grito de lemas contra la violencia mientras cortaban puentes y autopistas.
La reacción de los residentes de Nueva York recordó a la serie de protestas y disturbios ocurridos hasta hace apenas unos días en Ferguson, Missouri, generados por la muerte a tiros de un adolescente negro a manos de otro policía blanco, que tampoco enfrentó cargos.
Las protestas tomaron impulso durante la noche conforme se sumaban más personas, que se dividieron y se reagruparon varias veces, aunque siguieron siendo pacíficas por segunda noche seguida.
La tensión aumentó cuando por lo menos 3000 manifestantes llegaron a Times Square y, tras bloquear una intersección, corearon ante la policía: "¿A quiénes protegen ustedes?", mientras los agentes los empujaban hacia la vereda. Decenas de personas fueron detenidas.
Previamente, manifestantes en el Bajo Manhattan protagonizaron pequeñas protestas sentados en intersecciones antes de que la policía antidisturbios les advirtiera que serían arrestados.
"Hubo una confluencia de reclamos en redes sociales e indignación pública en las calles (...) Creo que por primera vez estamos a punto de hacer que algo cambie", dijo un manifestante, Sharon Gordon, que agregó que esperaba que los políticos tomen conciencia de la dimensión del problema.
En el barrio de Brooklyn, los manifestantes escenificaron un funeral con ataúdes de cartón con los nombres de las víctimas de la violencia policial. Y en otros lugares, la gente se tumbó en el suelo o hacía cadenas humanas para paralizar el tránsito.
Twitter se volvió una caja de resonancia para las protestas. Dos de los temas más comentados en la red social cuestionaban la aplicación de la ley en Estados Unidos.
El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, saludó el hecho de que las protestas fueran pacíficas y prometió reformar la policía para cambiar las normas de comportamiento. The New York Times publicó ayer que unos 22.000 policías de la ciudad harán cursos para aprender a gestionar crisis de otras formas antes de hacer uso de sus armas.
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