Se detectaron por lo menos 13 complots
El dato encierra un cambio de abordaje para las autoridades locales, que, hasta ahora, creían que ese problema era más propio de otros países, entre ellos Gran Bretaña, que, con los ataques en el metro londinense de 2005, constató la existencia de bases radicalizadas entre hijos de inmigrantes de origen paquistaní.
"En Estados Unidos, la sensación era diferente, y se pensaba que se estaba al margen de eso porque hay mucha integración de la inmigración", opinó Stephen Grand, de la Brookings Institution.
Pero datos de archivo confirman por lo menos 13 casos en los que una treintena de norteamericanos participaron en conspiraciones terroristas amparadas por células islamistas con base en Paquistán o en Somalia.
"El terrorismo tiene un rostro cambiante", dijo Charles McKenna, director de la Oficina de Seguridad Nacional estatal de Nueva Jersey.
"Hoy se ve con frecuencia la detención de norteamericanos acusados de terrorismo", coincidió Rick Nelson, director del Programa de Seguridad Nacional del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Sharif Mobley, de 26 años, un obrero de Nueva Jersey, fue detenido en Yemen este mes bajo sospecha de ser un militante de Al-Qaeda. Sin embargo, sus amigos y familiares dijeron que no mostró señales de extremismo antes de mudarse al empobrecido país árabe. Y ayer, un norteamericano de Chicago, David Headley, se declaró culpable de colaborar en el atentado terrorista de Bombay en 2008.
"Los extremistas locales no están concentrados en un área geográfica; pueden aparecer en ciudades, pueblos o en las zonas rurales del país", dijo el director del FBI, Robert Mueller, que añadió que esta nueva amenaza "es de particular preocupación".
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