El nuevo embajador de Estados Unidos en Uruguay, David Nelson (que ya había cumplido funciones en Montevideo en 1982 y 1983), presentó sus cartas credenciales al presidente Tabaré Vázquez y afirmó que Barack Obama quiere seguir manteniendo excelentes relaciones con su par uruguayo que, a partir del 1° de marzo, será el ex tupamaro José Mujica.
Las relaciones entre Montevideo y Washington se estrecharon durante la gestión de Jorge Batlle (2000-2005), fundamentalmente cuando en 2002, año en el que la crisis económica golpeó al Uruguay y la Casa Blanca presidida entonces por George W. Bush ayudó con 1.000 millones de dólares para que pudiera "blindar" la deteriorada economía uruguaya.
En el lustro que guió los destinos del Uruguay, Tabaré siguió cultivando la buena sintonía con la potencia del norte, a punto tal que impulsó la concreción de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambas naciones, que finalmente no pudo concretar por presiones Argentina y Brasil, los socios mayores del MERCOSUR, y también para mantener los equilibrios internos en el Frente Amplio, ya que hubo varios sectores del conglomerado de izquierda que se opusieron.
Se llegó a un acuerdo menor (TIFA, Trade and Investment Framework Agreement) que Nelson destacó. Dijo que "hay buenas oportunidades para inversiones porque Uruguay es atractivo por sus recursos naturales y humanos. Creo que hay buenas posibilidades para la ganadería, la forestación y la agricultura".
Por otra parte, Mujica, en una reunión con los ministros designados de su gobierno, pidió que actúen con austeridad y responsabilidad en el gasto.
Semanas atrás Mujica había dicho que los futuros ministros deben usar vehículos modestos, de bajo consumo de combustible y con repuestos económicos, como señal de austeridad frente a la población. Según opiniones de analistas conocidas ayer, las finanzas públicas uruguayas obligarán al entrante gobierno a moverse con cautela. En 2009 Uruguay tuvo un déficit fiscal de unos 700 millones de dólares, 2,1% de su PBI.



Comentá la nota