Se cancelaron miles de vuelos en el norte del país; varios estados se declararon en emergencia
NUEVA YORK.- Una "peligrosa" tormenta de nieve provocó ayer la cancelación de cientos de vuelos en aeropuertos de Estados Unidos, lo que generó la angustia de miles de pasajeros que viajaban por la Navidad, en momentos en que Europa comenzaba a salir de una situación similar.
La región nordeste sería la más afectada por la "peligrosa" tormenta, que se pronostica que se moverá en dirección norte por la costa este de Estados Unidos y provocará nevadas "significativas", informó el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés).
Cuando cientos de pasajeros que habían quedado varados en los aeropuertos de París y Bruselas por las gélidas condiciones climáticas pudieron empezar a retomar sus viajes, todo parece indicar que ahora les ha llegado el turno a los norteamericanos.
La normalización de los vuelos en Europa comenzó en los aeropuertos de París y no se esperaba ninguna cancelación de vuelos ni retrasos particulares para estos días. En Bélgica, uno de los países más afectados en los últimos días por las fuertes nevadas y heladas, la situación también se regularizó.
En Estados Unidos, anticipándose a la tormenta, las aerolíneas suspendieron ayer miles de vuelos, lo que afectó a aeropuertos como el John F. Kennedy, de Nueva York, y el Liberty, de la vecina Newark. Las compañías aéreas advirtieron que es probable que se cancelen más vuelos a medida que avance el frente frío.
En Nueva York, donde empezó a nevar ayer y se espera que caigan entre 28 y 40 centímetros de nieve, fueron cancelados más de 1000 vuelos. El Servicio Meteorológico Nacional señaló que las condiciones serán "extremadamente peligrosas" debido a la nieve y a los vientos, que se prevé que serán de hasta 70 kilómetros por hora. Además, anunció que es posible que se produzcan "cortes de electricidad debido a la intensidad de la tormenta, ya que los fuertes vientos y el peso de la nieve pueden tumbar algunas líneas".
United Airlines canceló decenas de vuelos desde los tres principales aeropuertos de Nueva York y también algunos en Boston. Continental Airlines suspendió la salida de 265 vuelos desde Newark y American Airlines informó que haría lo mismo con los vuelos en Washington, Baltimore y Filadelfia.
En Washington, que quedó paralizada el año pasado por nevadas récord, se tomaron medidas preventivas como la aplicación de sal en las calles y la preparación de 200 vehículos de emergencia para combatir los cerca de 20 centímetros de nieve que se esperaban.
El alcalde de Filadelfia, Michael Nutter, declaró el estado de emergencia y pidió a los habitantes de la zona que se quedaran en sus casas. "La tormenta llegará en breve. Y cuando lo haga golpeará fuertemente", explicó en una conferencia de prensa, y estimó que las precipitaciones alcanzarán los 45 centímetros de nieve.
Ayer por la mañana, los estados de Maryland, Virginia y Carolina del Norte habían declarado el estado de emergencia debido al temporal.
"Vientos con ráfagas de hasta 72 kilómetros por hora provocarán que la nieve se disperse y eso agravará las condiciones", dijo el gobernador de Virginia, Bob McDonnell, anteanoche. "Pedimos máxima precaución a la hora de viajar", añadió.
Delta Airlines anunció que anteayer había cancelado 500 vuelos debido a la tormenta de nieve que comenzó en Navidad en los estados del sudeste de Estados Unidos, como Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte, en donde las autopistas estaban cubiertas de hielo y nieve. Según los meteorólogos, la tormenta es el resultado de un sistema de bajas presiones que se irá intensificando, y se espera que impacte con toda su fuerza durante el día de hoy.
En Moscú
Por otra parte, Rusia, que no había registrado la semana pasada demoras en los vuelos por las malas condiciones climáticas, tuvo que cerrar ayer el aeropuerto más grande de Moscú por una interrupción del suministro eléctrico causada por una lluvia gélida que rompió algunos tendidos eléctricos.
Más de 100 vuelos tuvieron que ser cancelados debido a la rotura de varios cables que conectan el aeropuerto Domodédovo con dos centrales que le suministran electricidad, como consecuencia del aumento repentino de la temperatura, que vino acompañado por lluvias heladas, deshielos y aguanieve, y que dejó a la capital rusa como "una pista de patinaje sobre concreto". Las lluvias heladas ocasionaron cortes similares de electricidad en tranvías y trolebuses, y dejaron a 455 localidades cercanas a Moscú sin energía eléctrica.
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