El responsable de la diplomacia norteamericana para América Latina, Arturo Valenzuela, dijo hoy que su país no tiene ningún problema con el nuevo organismo que planean crear los gobiernos regionales. De todas maneras, aclaró que "hay un límite"
No obstante, advirtió de que existe "un límite" al número de cumbres y reuniones a las que los presidentes latinoamericanos pueden asistir, así como al número de organismos en funciones con sus secretariados respectivos.
"Hay una proliferación de estas iniciativas, que no tienen tanto contenido como deberían", sostuvo.
Hoy se reúnen en la localidad mexicana de Playa del Carmen representantes de 32 países de la región en la llamada Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, que pretende crear una organización aún sin nombre que agrupará a las naciones americanas sin Canadá ni Estados Unidos.
Todo el continente, con la excepción de Cuba y temporalmente Honduras, está integrado en la Organización de Estados Americanos (OEA), por lo que algunos temen que la nueva entidad la suplante.
El funcionario estadounidense opinó que "la mayor parte de los países" desea que la nueva organización reemplace a la OEA y citó en particular los comentarios realizados hoy por la presidente de Chile, Michelle Bachelet, en ese sentido.
Previamente, el antecesor de Valenzuela en el cargo, Thomas Shannon, ahora embajador estadounidense en Brasil, afirmó en San Pablo que los Estados Unidos no considera que sus intereses estén amenazados por la iniciativa de la Cumbre del Grupo de Río.
"No lo vemos (el nuevo foro) como una forma de excluir a los Estados Unidos. No creo que se trate de una OEA sin Estados Unidos. Consideramos como algo bueno que los países de América Latina mejoren su integración ", afirmó Shannon en una rueda de prensa.
Valenzuela también consideró "extremadamente importante" que los países de la región encuentren formas de lograr integración económica y política, y se prevengan así conflictos potenciales.

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