EE.UU. admite que Bin Laden estaba desarmado cuando lo mataron

El portavoz de la Casa Blanca dijo que el líder de Al Qaeda ofreció resistencia, pero no pudo aclarar cómo lo hizo sin armas. Reiteró que el objetivo era “capturarlo o matarlo”

Pasado el shock inicial de la noticia que acaparó la atención mundial, de a poco comienzan a trascender detalles del operativo que terminó con la vida de Osama bin Laden, el terrorista más buscado del mundo. La Casa Blanca, que analiza ahora los próximos pasos en la lucha contra el terrorismo, reconoció ayer que el líder de Al Qaeda estaba desarmado cuando las tropas de elite estadounidense irrumpieron en la casa donde se alojaba y lo mataron de un tiro en la cabeza, al tiempo que crecen las especulaciones y críticas ante la vacilación del gobierno estadounidense de difundir imágenes del cadáver, algo que Estados Unidos sigue evaluando.

Ante la confusión sembrada en los primeros momentos acerca de los detalles de la operación en la que murió el líder terrorista, el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, proporcionó ayer nuevas precisiones en su rueda de prensa diaria.

Afirmó que cuando entró el comando estadounidense en el complejo de la localidad de Abbottabad, donde se encontraba “Gerónimo”, el nombre en clave que se le había asignado a Bin Laden, éste “presentó resistencia”. “El personal estadounidense sobre el terreno actuó con el mayor profesionalismo y lo abatió en la operación por la resistencia que opuso”, relató Carney.

El funcionario se negó a ofrecer detalles concretos sobre cómo se defendió Bin Laden durante el tiroteo, que duró 40 minutos, pero sí indicó que “no requirió de un arma de fuego”.

“Se puede oponer resistencia sin estar armado”, puntualizó.

Carney, que reiteró que el objetivo del operativo era “caputar o matar” al líder terrorista, relató que una de las esposas de Bin Laden se abalanzó contra uno de los comandos y recibió un disparo en la pierna que no le costó la vida, al contrario de lo que había dicho el lunes otro funcionario de la Casa Blanca.

Respecto a los pasos a seguir en la lucha contra el terrorismo, el vocero de Obama indicó que la muerte de Bin Laden no debería afectar el cronograma para la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, proceso gradual que está previsto que comience en julio.

La foto que el mundo reclama

En la rueda de prensa, Carney afirmó que la Casa Blanca aun está evaluando si publica o no fotografías del cadáver de Bin Laden y pidió “paciencia” a los medios y familiares de las víctimas de los atentados del 11-S, que las han reclamado. Uno de los factores que se analiza, reconoció, es el eventual efecto “incendiario” que podría provocar su publicación ya que se trata de fotos “muy truculentas”. “Estamos revisando la situación y tomaremos la decisión apropiada”, afirmó. En tanto el nuevo director de la CIA, Leon Panetta, dijo que “tarde o temprano” las fotos serán públicas.

La Casa Blanca es consciente de la demanda en el exterior de esas imágenes para demostrar la muerte de su enemigo público número uno, mientras crecen las críticas por la renuencia a dar “pruebas convincentes”.

Según fuentes del Pentágono, la Casa Blanca cuenta con tres series de pruebas: fotografías del cuerpo, videos de la ceremonia en que se echó el cadáver al mar e imágenes del interior de la residencia.

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