Lo dijo el secretario de Extensión de la Unicen Daniel Herrero, en el marco de las primeras jornadas regionales “Educación en la cárcel”, quien habló con Infoeme junto a la docente Analía Umpierrez y el abogado Gerardo Cerabona.
La actividad, que continuó este sábado, contó con el apoyo de las facultades de Derecho y Sociales de la Unicen, autoridades educativas y del Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires, el Colegio de Magistrados y Funcionarios de Azul, la Defensoría Departamental.
En diálogo con Infoeme el secretario de Extensión de la Unicen Daniel Herrero, la magíster en Comunicación Analía Umpierrez y el secretario de Extención de la Facultad de Derecho Gerardo Cerabona, analizaron la problemática y coincidieron en la importancia de discutir nuevas prácticas educativas para las personas privadas de su libertad.
Herrero definió a la educación como una herramienta para humanizar y democratizar la cárcel. “Cada vez hay más presencia de las escuelas primarias, secundarias y de los talleres de formación profesional. La educación es lo que más permite al recluido a salir de la cárcel, sentirse libre. Ese es el verdadero sentido de la educación y si le sumamos herramientas mejor aún para que la inserción social sea plena”, sostuvo.
Los profesionales entienden la dificultad de entrar a las cárceles a dictar talleres o que las personas privadas de su libertad asistan a las facultades. Umpierrez explicó que “hay muchas cuestiones que tenemos que poder resolver o zanjar y que sólo se pueden hacer a través de un mayor conocimiento de las partes porque esto no está a cargo de los ministerios de educación como reto de la educación. Aquí participan en igualdad de oportunidades educación y los servicios penitenciarios y tiene que haber un trabajo articulado de mayores consensos para que se pueda arribar a soluciones”, destacó la docente.
Las jornadas se pensaron para los docentes de todos los niveles educativos, estudiantes detenidos de todos los niveles educativos en contextos de privación de libertad, personal del SPB, personal del ámbito de la Justicia, ONGs y actores diversos. “Hay interés, necesidad y más demanda por la educación. Yo creo que la primaria y la secundaria están mucho más arraigadas y reconocidas y la universitaria aún no. No tiene un financiamiento específico porque se hace con el esfuerzo que las universidades pueden poner en esto y entonces es un camino por recorrer con mayor complejidad”, definió Daniel Herrero.
A modo de ejemplo, el secretario de Extensión de la Unicen expuso: “Cuando una persona presa va a rendir un examen a la Universidad naturalmente va acompañado de fuerzas de seguridad y que están armadas. Realmente el sistema universitario no admite que entren personas armadas por más que fueran fuerzas de seguridad y esto realmente genera una molestia para el que es alumno, que no quiere pasar por esta situación y generar nerviosismo entonces nos quedan cuestiones prácticas de la vida real para poder recuperar, y este tipo de encuentros nos lleva a conocernos más y poder interpretar y entender la complejidad que implica educar en contextos de encierro”, dijo y agregó: Por otro lado tenemos muchas actividades aquí, en Azul, Barker y están interactuando Derecho, Sociales, se están sumando de Económicas, Humanas, gente de Teatro, es decir está creciendo la participación de las universidades en las cárceles y requerimos cada vez más mayor participación y entendimiento de cómo es el mundo educativo y de las cárceles”.
Se estima que de la Unidad 38 hay alrededor de 50 estudiantes en los diferentes niveles (primario, secundario y universitario). “Lo importante es que de las jornadas participen los que son beneficiarios de estos programas y que se dé este encuentro entre los diferentes actores en la cárcel”, expresó Analía Umpierrez, quien trabaja la problemática a nivel local desde hace tiempo. “Tenemos expectativas dé que se de un debate donde puedan surgir algunas líneas de acción para que nos involucremos todos. No solamente reclamando hacia arriba porque en la práctica hay cuestiones que complican el objetivo final que es que las personas privadas de su libertad puedan acceder a la educación”, expuso.
Respecto a las carreras que se dictan en las unidades penitenciarias 28, 52 y 7, la docente detalló que hay talleres de la Facultad de Sociales, de Arte, de la Escuela de Salud, de Derecho. “Hay muchos deseos de hacer cosas por parte de la gente que está recluida. La oportunidad de la Universidad en este momento es extraordinaria y lo que hay que empezar a generar es la visibilidad del espacio para promover encuentros con el campo de la cultura en general”, dijo en diálogo con Infoeme.
En tanto, el abogado y secretario de la Facultad de Derecho Gerardo Cerabona, sostuvo que es un mito que las personas privadas de su libertad eligen la carrera de Derecho para saber defenderse. “La presencia de Sociales también es muy importante y desmitifica esto. Por cuestiones obvias tienen muchísimo más contacto y mayor interés por las cuestiones legales y por ahí eso si los lleva a tener mucho más contacto con lo que es el Derecho”, señaló.
Uno de los problemas más importante que se debatió fueron los traslados. “En cualquier nivel educativo que esté el estudiante, una reubicación de la persona por el motivo que sea lleva a que pierdan el año” detallaron, y afirmaron que “otro de los problemas graves con los estudiantes universitarios es salir a rendir o cursar. Muchas veces los estudiantes estudian las materias y al momento de tener que rendir en determinada fecha no hay móviles, o no hay personal disponible, o nos los dejan salir, entonces se pierde la posibilidad y hay que esperar una nueva fecha de examen y nadie le garantiza que la próxima mesa pueda salir”, contó Cerabona.
Si bien todavía no hubo internos graduados de la Universidad, Analía Umpierrez afirmó que “No necesariamente estamos pensando en que van a graduarse. Todo lo que se puedan llevar en formación personal es algo que excede el título. Nosotros apostamos a que la educación sea una herramienta que al sujeto le permita desarrollarse interiormente, que pueda pararse de otro modo”, indicó.
Por último, los organizadores de la jornada sostuvieron que el objetivo es poder llegar a lugares del sujeto que le permitan reposicionarse personalmente y desde ahí pararse de otro modo, “Que descubran nuevas capacidades por ellos mismos. Muchas de las personas que están en la cárcel es la primera vez que tienen oportunidad de acercarse a la educación. Que alguien aprenda a escribir y a leer dentro de la cárcel habla de un desamparo antes de ingresar y esto es lo que nos tiene que llamar la atención”, concluyeron.
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