"La educación debe promover la justicia"

No sólo habla de acceder a la escuela sino que se ofrezca calidad. Quiénes son los responsables de que la teoría se convierta en práctica y cómo deben implementarse las políticas de estado. "Sólo los hipócritas hablan de teoría sin encarnadura", aseguró.
"Este congreso tiene por título un tema contundente, pertinente, que hace a la preocupación actual, planteando la educación como derecho y como aquello que viene a contrarrestar la desigualdad. Y a promocionar e instalar la justicia". La doctora en educación Graciela Frigerio tuvo diez minutos de reloj para dialogar con este diario antes de subirse al micro que la trasladaría a Buenos Aires a continuar con su actividad. Pero en ese espacio aprovechó para elogiar la organización del III Congreso Pedagógico y sobre todo la elección del tema. "El congreso incluye el concepto de debate en el título, se ha perdido la costumbre de debatir e intercambiar ideas. Y el sistema educativo pierde mucho cuando el debate se empobrece o es inexistente. Es necesario entender la educación como aquella actividad que da mucho más allá de lo que ocurre en la escuela y lo que nos constituye como humanos". Frigerio es una clara referente académica sobre temas de inclusión educativa y fuente de consulta permanente en currículas de formación y capacitación docente en todo el país y América latina, además de autora de varias publicaciones sobre la especialidad. Es Doctora en Ciencias de la Educación y referencia obligada para los maestros que se plantean una capacitación en serio y mostró por qué le preocupa la existencia de un sistema educativo desmigajado y la ausencia de una auténtica política nacional para el área.

-Se habla mucho de derecho en la educación pero en la práctica se sabe que no todos acceden de igual forma. ¿Cómo se puede mejorar esta cuestión y de quién depende?

-El concepto de derecho a la educación se volvió un concepto de uso retórico, no hay nadie políticamente correcto que no haga referencia al derecho a la educación. El problema es que la retórica no cambia la realidad de la desigualdad y de injusticia. Entonces tenes razón, no estamos en un lugar y tiempo donde el derecho sea ejercicio de todos, y tampoco es justo que exista un derecho a expresarse bajo la forma de concurrir mucho tiempo, muchos años, muchas horas a un lugar donde al pibe no le ocurre nada significativo.

-El riesgo es que quede todo en palabras. ¿Cómo se lleva luego a la práctica un derecho constitucional?

-La constitución es la única expresión de la política de estado en las democracias. Después se vota y se vota por gobiernos que se acercan o se alejan de los principios del Estado expresados en la Constitución. Cuando uno habla de teorías no hablamos de algo que después no se exprese claramente. Los retóricos, los hipócritas y los cínicos hablan de la teoría sin encarnadura, los que dicen ´vamos a construir justicia´ y no distribuyen. Eso es una mala teoría, porque sería injusto cargar sobre la teoría la falta de coherencia. Creo que quedó claro hoy que cuando uno se inscribe en teorías enmancipatorias, hace del acto cotidiano de educar el gesto político de volver distribuible la herencia para todos. Y eso no es una teoría, es pura práctica.

-En cambio da la sensación de que el gobierno de turno se ocupa -una vez al año- más de cuestiones salariales que de políticas educativas.

-Uno no podría decir que las políticas salariales son independientes de las políticas educativas. El problema es que todo parece quedarse ahí nomás como algunos enunciados que no son satisfactorios. Hacer política educativa implica imaginar otro andamiaje del dispositivo de lo escolar que conlleva la exigencia de pensar cosas que por lo general no son pensadas.

-¿Cómo es posible conjugar acceso con calidad?

-No son incompatibles ni contradictorios, salvo para los que trabajan para ser cómplices de la división de las vías, los que inventaron que si son muchos no puede haber calidad para todos. Ese es un criterio discriminador.

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