Educación con contención social

Educación con contención social
Se cumplen dos décadas de la apertura del Centro de Mano de Obra Especializada (Cemoe) "Marcelino Champagnat", que brinda talleres de oficios con un abordaje solidario.

Brindar a cientos de jóvenes un oficio con salida laboral y enmarcados en una enseñanza de servicio a la sociedad son los ejes que desde hace veinte años se ha trazado el Centro de Mano de Obra Especializada (Cemoe) "Marcelino Champagnat".

En sus dos sedes, en el barrio Islas Malvinas (Antártida Argentina y Catriel) y en San Lorenzo Norte (Cayastá y Castelli), la institución alberga a alumnos que en muchos casos no pudieron terminar la escuela secundaria y que vislumbran una oportunidad al aprender un oficio.

Carpintería, soldadura, operador de PC, electricidad domiciliaria y auxiliar materno infantil son los talleres que actualmente brinda el colegio. Además les ofrece la posibilidad de realizar la escuela primaria.

Este Cemoe es gratuito y el Consejo Provincial de Educación se encarga de los fondos para los salarios de docentes y está gestionado bajo la orbita de los hermanos maristas de la Iglesia Católica, quienes no hacen diferencias por las creencias de las personas sino que se definen “intencionalmente inclusivos”.

“Estamos tratando de hacer contención y capacitación en una población que está estigmatizada. Nuestros chicos luchan contra los comentarios de que son ladrones y peligrosos. Nosotros creemos que son otras las oportunidades para ellos”, comentó Horacio Magaldi, director del colegio.

La mayoría de los jóvenes que acuden son mayores de 14 años. Entre ellos hay una abuela que hace poco concluyó el curso de soldadura.

Patricia Salmoni, docente de la institución, indicó que en los últimos años recibieron muchos adolescentes que quedan afuera del sistema educativo. “Chicos que repitieron y llegan acá a veces con la autoestima muy baja después de dos o tres fracasos, no creyendo en sí mismos, con falta de confianza en lo que puedan hacer, y de pronto a través de un oficio van recuperando la confianza y quizás a los 17 les permite volver al secundario de adultos”, relató.

La institución que hoy celebra sus veinte años se inició a partir de que el padre José puso en manos de la congregación marista las instalaciones que tenían en Antártida Argentina y Catriel para comenzar con la labor del Cemoe. En 1998, con el pedido y compromiso de los vecinos, el colegio abrió su segunda sede en San Lorenzo Norte.

El colegio trata no sólo de brindar herramientas educativas para un futuro trabajo sino también de contenerlos.

“Es un tema recurrente en las reuniones de profesores tratar de buscar estrategias para atraer y mantener a los alumnos. Es muy difícil sostener al chico, dos años les puede parecer un siglo”, comentó Salmoni. Agregó que la primera estrategia es que el alumno "sienta que éste es un espacio para él y que a todos nos importa su presencia".

Los docentes consideran que "vivimos en una realidad muy compleja" por lo que la única manera "para salir adelante es entretejer con otras instituciones del barrio que cuentan con profesionales especializados, como la salita de salud y los demás colegios".

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