El proyecto permite duplicar la instalación de clubes privados en las mejores tierras productivas del distrito. También se establecen tres zonas industriales y un crecimiento de la ciudad en “espejo de la actual área céntrica y urbana” hacia el oeste del río.
En el documento que el Departamento Ejecutivo presentó en la audiencia pública realizada en el Teatro Municipal, se establecen los destinos que tendrán las distintas áreas, “con una visión estratégica de crecimiento sustentable donde interactúen los subsistemas naturales, urbano, social, económico, de transporte y administrativo”.
También como expresión de deseo, la actual gestión de gobierno se propone reglamentar una herramienta que contemple “una visión de futuro, basada en igualdad de oportunidades para todos y todas”.
PRIVADOS
Uno de los puntos abarcados por el proyecto de reforma del COU incluye la radicación de los denominados emprendimientos urbanísticos privados, en sus respectivas tipologías. Según el gobierno, la nueva planificación se propone “concentrar la oferta de clubes de chacras, clubes de campo y barrios cerrados en un área de fácil accesibilidad y sobre vías primarias con el fin de minimizar los costos de mantenimiento de caminos, hacer una dispersión menor de la oferta inmobiliaria e incorporar usos complementarios con localización puntuales”.
La ordenanza 4167 del año 2000 que actualmente regula esos emprendimientos define un área total de emplazamiento de 23.820 hectáreas, casi un tercio del territorio distrital. Ahora, el Departamento Ejecutivo plantea disminuir drásticamente esa superficie al establecer como máximo 9.546 hectáreas, concentradas en los sectores donde ya existen urbanizaciones de esta clase. No obstante, en la práctica significa la posibilidad de duplicar las urbanizaciones futuras en comparación con las ya instaladas. En una década de vigencia de la norma, en Luján los emprendimientos privados alcanzaron una extensión de 4.300 hectáreas. Si se compara ese número con las casi 10 mil hectáreas que permitirá el nuevo COU, se fija un potencial crecimiento del sector del 123 por ciento.
El boom inmobiliario de los últimos años ha potenciado la instalación de unas 27 urbanizaciones, algunas en proceso de ejecución. De mantenerse el proyecto oficial tal como fue presentado, la cifra continuaría en aumento.
Además, especialistas en suelo consultado por este medio indicaron que el cordón para las urbanizaciones privadas estipulado en el proyecto abarca las mejores tierras productivas en términos agropecuarios, ubicadas en cercanías de la ruta 6, y las localidades de Open Door, Torres y Carlos Keen.
INDUSTRIAS
En cuanto a la radicación de industrias de categorías 1 y 2, la propuesta plantea tres polos con el objetivo de iniciar un proceso de “descentralización de los predios afectados al uso industrial” que en un 60 por ciento forman parte de la trama urbana de la ciudad cabecera.
Con ese fin, “en las áreas complementarias se incorporaron a la zonificación del partido los predios actualmente utilizados por la Cerámica Cortínez y las plantas establecidas en el nodo vial de la autopista 6 y ruta provincial 34 (Brama – Cartocor – Converflex)”.
Para el segundo de los sectores se propone una reorganización “a partir de la unificación de los predios intermedios, con el fin de permitir la expansión de las plantas, la incorporación de infraestructura de servicios y logística y la radicación de otras industrias de categoría 1 y 2”. Los técnicos del gobierno de Rosso entienden que generar un polo industrial en esa zona tiene la ventaja de contar con “una vía de circulación que organiza un corredor internacional bioceánico y tránsito obligado para el tránsito pesado”.
La restante zona ya generó las primeras controversias. Se trata de unas 180 hectáreas que conectarán las localidades de Jáuregui y Olivera, en un corredor delimitado por la ruta 5 y las vías del ferrocarril Sarmiento. En toda esa extensión se plantea la conformación de un parque industrial de gestión municipal. En el proyecto se destaca como ventajas “la disponibilidad de accesos viales interprovinciales, posibilidad de transporte de carga por ferrocarril, presencia de redes de alta presión de gas y electricidad y la presencia de un curso de agua receptor de desagües”.
La noticia de esta alternativa encendió la luz roja entre las organizaciones ambientalistas de Jáuregui. Conocedores de los trastornos ambientales que en los últimos años generó en la zona el desarrollo industrial, con la empresa Curtarsa como máxima exponente, los vecinos buscan precisiones sobre la propuesta oficial. El gobierno parece haber tomado nota de ese malestar y ahora trabajaría en reducir las dimensiones del tercer polo industrial. No obstante, en el mapa que acompañó la presentación del nuevo COU se visualiza un futuro cordón industrial que comienza pegado a las plantas fabriles ya existentes. De hecho, en la redacción del proyecto al que accedió este medio se aclara que el hipotético parque industrial se ubicará “contiguo a otros predios con la misma actividad en la localidad de Jáuregui”. La nueva zonificación terminaría por confirmar, además, el carácter de zona industrial del actual emplazamiento de Curtarsa, situación que para los vecinos significa una incongruencia por estar separada del pueblo por tan solo una calle.
Para el gobierno, “esta direccionalidad del desarrollo urbano frenará también el disperso crecimiento de la ciudad, generado a partir de barrios aislados por autopistas y loteos desarticulados de la trama existente”. Con el fin de controlar esa descripción, “se busca generar una situación de completamiento del tejido urbano, hacia dentro y como costura de territorios ya ocupados”. Se propone como límite del tejido consolidado la actual calle Matienzo, a cuyo lado corren las vías en desuso del ex ferrocarril Mitre.

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