El biólogo Adonis Giorgi se refirió a la situación de los arroyos de la cuenca del río Luján, en una charla realizada el lunes en la UNLu.
La actividad fue organizada conjuntamente por la Agrupación Ambiental del Frente Universitario de Luján (FUL), la asamblea ambiental local, la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) y los centros de estudiantes de Biología, Información Ambiental y Geografía.
Giorgi expuso aspectos vinculados al uso y abuso del agua. A modo de introducción, el especialista informó que en un 97 por ciento ese bien común se encuentra depositado en los océanos, y que del porcentaje restante la mayor cantidad corresponde a los glaciares, y en mucho menor medida de forma subterránea. En un bajo porcentaje, el agua dulce conforma lagos, ríos, arroyos y otras formas superficiales.
A continuación, el biólogo dijo que “a lo largo del tiempo hemos visto que distintos usuarios se apropian de cosas que son del dominio público”. Así expuso algunas situaciones ocurridas en el arroyo Gutiérrez, que atraviesa la ruta 5 y enfila para el barrio Padre Varela. “En las nacientes pusieron un countrie, donde todos los residuos cloacales van al arroyo”, dijo, y expuso la construcción de un estanque en pleno curso de agua a los fines de criar peces: “Hicieron una excavación, modificaron la dinámica del arroyo y además le pusieron un alambre para que nadie entre ahí. El arroyo es de dominio público”.
Además, Giorgi mencionó los emprendimientos industriales ubicados al costado de la ruta 5, los cuales “envían al arroyo sus efluentes coloreados, con un caudal que es igual al que trae el arroyo, que de ahí pasa por distintos barrios que tienen agua de pozo a baja profundidad”.
Otros cosas similares en cuanto al impacto ambiental se refleja en los arroyos Durazno y Las Flores, ambos de la cuenca del río Luján. En el primero de los casos, mencionó la situación que se refleja producto de las fumigaciones y el avance del cultivo de soja: “Han sembrado soja, el pasto de los costados está bastante quemado por fumigaciones aéreas. Al fumigar mataron todo lo que había y dentro de eso produjeron algunos cambios en el arroyo. Por ahí desaparecen algunos peces. Estudiar el arroyo para nosotros es como un análisis de orina para un bioquímico. A través de eso se entera de cómo está funcionando toda la cuenca, y vemos que hay un descuido generalizado en toda la cuenca”, especificó.
Giorgi también criticó la lógica imperante en los gobiernos cuando se aborda las problemáticas de los ríos: “Muchas veces se habla de millones para restaurar el río Reconquista o el Luján, pero se piensa la restauración como sacar la basura de los cursos principales, y en realidad para restaurar se ha comprobado que la cantidad de superficie que ocupan todos los arroyos es mucho mayor a la que ocupan los cursos de agua principales. De tal modo, si puedo recuperar los arroyos puedo mejorar la situación en la cuenca. En general las políticas son al revés”.
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