Editorial: Logros de la comunidad organizada

La pregunta puede resultar sencilla, quizás básica, pero abre la posibilidad de analizar diferentes conflictos desde una óptica de cierto optimismo: ¿Qué pasaría en problemáticas muy puntuales sin la presión ciudadana, sin el reclamo de sectores que se sienten afectados en sus intereses más elementales, sin parte de la comunidad organizada?
Un caso resonante y también reciente se encuentra en Gualeguaychú y su lucha en contra de la instalación de la papelera Botnia. Un grupo de vecinos se organizó y, muy al margen del fallo de la Corte de La Haya, generó una resistencia de años que impidió la radicación de otra papelera de origen europeo y, tácitamente, creó un contexto adverso para inversores de ese rubro, al menos en esa zona.

Sin irnos de la temática, logros similares se pueden inscribir en materia de minería, puntualmente en la denominada "a cielo abierto". La resistencia popular en explotaciones cercanas a la Cordillera de Los Andes acorraló a, por lo menos, media docena de gobiernos provinciales para modificar las normas vigentes y endurecer las condiciones que, de todos modos, siguen siendo un tanto laxas.

En Luján podemos abocarnos a ejemplos caseros. ¿Qué pasaría con la empresa Curtarsa y su modo de producción si los vecinos no mantuvieran su tenaz reclamo? Controles, allanamientos, exigencias técnicas. En resumen: la contaminación sigue, pero al menos la empresa sufre de cierta incomodidad.

El basural a cielo abierto de la ruta 192 expone un descontrol sin límites. Pero sólo cuando los vecinos del barrio San Pedro se organizaron para reclamar por su derecho a vivir sin olores ni ratas, o tener que soportar el temor de tener el agua subterránea contaminada, las autoridades repararon en las condiciones del predio y se terminaron los vuelcos de los tanques atmosféricos. En coincidencia con esa medida, se reflotó la promesa del cierre definitivo.

Claro está que no sólo en materia de defensa del medio ambiente se pueden citar ejemplos. Tal vez en esa materia sean más visibles, pero el reclamo popular consigue resultados en otros ámbitos.

En Luján se registró una resistencia histórica a la trasnochada idea del anterior gobierno de privatizar por el rentable término de cien años a todo el sector turístico. Con sobrados argumentos, los vecinos torcieron los planes de la política formal y mantuvieron las condiciones para que quizás algún día se reformen las condiciones comerciales actuales y el sector genere ingresos a las arcas comunales.

En ocasiones, son las situaciones que atraviesan los vecinos las que despiertan la reacción de los gobernantes, sin necesidad de una organización previa.

Las consecuencias nefastas de la ludopatía en Luján provocaron un tajante pedido de la intendenta Graciela Rosso para que el gobierno provincial cerrara la principal sala de juego de la ciudad. Hoy, ese comercio funciona con horarios acotados y no de lunes a lunes, las 24 horas de cada día.

Allí donde la política formal mira para otro lado; se hace cómplice de intereses privados y retacea las respuestas, los vecinos organizados pueden lograr resultados perdurables.

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