Quienes rodean al ex intendente y concejal en uso de licencia Miguel Ángel Prince consideran que la denuncia radicada contra el jefe del Partido Justicialista por presunto “uso de documento privado falso”, “estafa a la administración pública” y “usurpación de lotes” cerca del barrio Los Paraísos, no es más que un nuevo capítulo en la andanada de acusaciones que Prince recibe desde los tiempos del difunto Carlos Porto.
Con todo, el propio Prince le da cierto crédito a la seriedad de la denuncia y aunque ratifica su inocencia por lo bajo, en su entorno especulan con la posibilidad de que la causa avance lo suficiente como para entorpecer una candidatura en 2011 o, al menos, cerrar los caminos del apoyo kirchnerista que pretende una parte del princismo.
Aspiran, en especial, a que todo lo denunciado se resuelva en un marco que no embarre a lo público, sino que se limite al ámbito privado.
Son especulaciones que se inscriben en el mismo plano que las escuchadas desde el lado “denunciante”. Admiten, también en voz tenue, que sin Prince en la carrera electoral del año próximo las posibilidades se abren para todos. Y hasta sueñan con una destitución o con un escandaloso desalojo del ex jefe comunal.
Pero no son más que eso; especulaciones. Diferentes son los hechos, datos, las palabras registradas, los documentos. En ese contexto, Prince sabe que tendrá que trabajar arduamente en las próximas semanas para transitar sin sobresaltos las instancias judiciales.
Ocurre que Miguel Prince no es el titular del terreno en el que construyó su casa. Dos datos irrefutables: que no es el titular y que allí construyó su vivienda.
También estaría confirmada la inexistencia de la persona a la que supuestamente Prince le compró la propiedad en 1977. Está, además, lo dicho y registrado en este medio luego de la derrota electoral de 2007, que el propio Prince acepta como real. En aquel entonces decía que se estaba construyendo una casa en un terreno que le cedió su amigo Guillermo Tarraubella. Ahora se explica que en realidad Tarraubella le acercó a una persona interesada en ceder sus derechos posesorios.
Más datos concretos: Alberto Botbol, en 2007, se acercó a la Municipalidad de Luján para regularizar el pago de los impuestos de esos terrenos que coheredó de sus padres (junto a otros cuatro familiares) y recibió un plan de pago, tal como indica un trámite que realiza cualquier propietario.
Ahora que la situación llegó a la Unidad Fiscal de Investigaciones Complejas Nº 1 de Mercedes, Botbol adjuntó a sus dichos y datos familiares las declaratorias de herederos, con la simple pretensión de recuperar lo que –asegura- le pertenece a su familia. Son datos de la realidad.
Entre las especulaciones y ese cúmulo de datos, aparecerá una resolución judicial. Prince puede tener razón al adelantar su inocencia. Botbol y el municipio tal vez acierten al decir que el ex intendente incurrió en un delito.
Lo cierto es que hay hechos que no se condicen con la investidura de un jefe comunal, quien, cuánto menos, debió tener recursos como para adquirir el lote que se le antoje, en el barrio que más le guste, con toda la documentación en regla y darle forma allí a su sueño de la casa propia. Y no tener que buscar argumentos mañidos para certificar la posesión de su hogar.

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