Luján fue escenario, en la jornada del jueves, de otra disputa más de la política mezquina. De esas peleas que se desatan en los subsuelos de la dirigencia por cada cargo, por cada puesto, por cada mínima porción de poder, tratando de cercenar al que estuvo antes, al enemigo partidario o al presunto contrincante en las siempre inminentes elecciones.
¿Qué sabe Molinero de Administración Nacional de la Seguridad Social? A priori, nada. Cada ciudadano podrá construir una respuesta a medida que pasen los días.
Con todo, sería injusto señalar al caso de Molinero como una excepción en las reglas del Estado.
Lo que hoy consiguió Molinero es similar a lo que obtuvo el ex senador José Molina cuando le dijeron que sería el titular del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible –por citar uno de los ejemplos sensibles en la actualidad- o a las designaciones de jefes de las delegaciones del PAMI, de IOMA y de una larga serie de dependencias estatales.
Son premios a la fidelidad, a la militancia, a la trayectoria dentro de un partido o a la promesa de cumplir los mandatos superiores sin cuestionamientos.
En esos objetivos, colocar a gente fiel a un referente o a un partido, se concreta toda la atención de las autoridades. Y lo lamentable del caso no es sólo la carencia de conocimientos técnicos que suelen tener quienes desembarcan en los sillones de ANSeS, IOMA o PAMI, que en muchos lugares se suple con el trabajo de los empleados de carrera. El problema es que en sus oficinas los vecinos llegan con urgencias, con necesidades, con intenciones de conseguir respuestas.
Está a la vista de quien quiere verlo cuáles son las consecuencias de nombramientos como el de Molinero y tantos más. La gente es lo de menos.
Por eso realizar un trámite en los organismos mencionados es un suplicio; ocupan inmuebles en los que muchas veces sus trabajadores están hacinados; o se abren dependencias en espacios que son acordes con los beneficiarios. Sin irnos lejos en el tiempo, el PAMI local abrió oficinas con escaleras y sin ascensor donde a diario atiende a los jubilados y pensionados.
El jueves hubo otra demostración de lo poco que le importan los vecinos a las autoridades. Como Molinero no era recibido con los brazos abiertos por los trabajadores de la ANSeS, se declaró una "asamblea permanente" y se cortó la atención al público durante gran parte de la jornada. Decenas de personas chocaron contra las explicaciones del policía en la puerta del lugar. Y a las 12, cuando se retomó la calma, bastaron cinco minutos para que el local de ese organismo se llenara de personas con la necesidad de realizar trámites. Primero lo primero: arreglar las diferencias laborales. Y la gente, que espere.


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