Se enojan cuando se habla de improvisación. Se enojan cuando se afirma que no tienen una mínima planificación. Se enojan cuando se trasmite una notable sensación de anarquía o, en todo caso, de un gobierno sin voz de mando o con demasiadas presuntas voces de mando.
Lo que sucede desde 2006 con el vuelco de los tanques atmosféricos y el destino final de los líquidos cloacales del tejido urbano es el ejemplo más grotesco que el Departamento Ejecutivo dirigido hoy por Hernán Mosca, ayer por Graciela Rosso (y anteayer por Miguel Prince) ofrece a la hora de narrar sus falencias.
En 2006, con una presión empresarial similar a la que observamos todos en las semanas pasadas, el Ejecutivo encontró una solución transitoria en las excavaciones del Basural Municipal. Como a los atmosféricos no se les aumentaban los costos, el predio hace décadas que recibe todo tipo de residuo sin el más ínfimo control y los vecinos más cercanos no eran propensos a la queja; esa situación irregular de tirar en el Basural se mantuvo hasta hace unos 15 días.
En medio de idas y venidas, Rubén Leopardi perdía la Presidencia del Concejo Deliberante por la denuncia de un vecino que observó tanques de una firma cercana al entonces edil oficialista, descargando clandestinamente en las cloacas.
Pasaron varios meses de presunta calma, con un desfile diario de miles de litros de desechos tirados en el suelo del Basural. Pero un día, casualmente cuando se esperaba que resolvieran con urgencia otro tema local, funcionarios provinciales clausuraron sin medias tintas esos vuelcos en el predio de la ruta 192. Entendían que ese destino era insostenible.
A partir de entonces, la gestión municipal ingresó en uno de los tramos más desprolijos, indefendibles y hasta trasnochados -con momentos peligrosamente chabacanos- desde su asunción en 2007.
Sin posibilidad de volcar en el Basural, se buscó trasladar el problema unos kilómetros, pidiendo a la ciudad de Mercedes que reciba los residuos sépticos lujanenses. Una solución sin mayor sustento, que aún hoy no está en marcha.
Pero también se pensó en la reparación de la planta depuradora del barrio San Bernardo. Así lo confirmaban en el gabinete local y en el Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible, encargada de dar los avales oficiales. Sin embargo, esa opción se desechó con lo cual no sólo se eliminó ese destino para los camiones, sino que se postergó la depuración de los líquidos cloacales de la ciudad que –vale recordarlo y subrayarlo- siguen cayendo sin tratamiento en el río Luján.
Descartadas esas opciones, se difundió la alternativa de tirar en la planta del Hospital Cabred, en Open Door. Mosca le dijo a este medio, con el grabador encendido para evitar malos entendidos, que esa planta sería el destino que solucionaría el problema de los vuelcos.
Horas más tarde tenía que admitir el grotesco error de proponer una solución sin el más mínimo chequeo. Esa planta necesitaba reparación y no tenía acceso para camiones. "Arreglarla demorará unos 60 días", seguía prometiendo el intendente interino.
Siempre hablando en el marco de un puñado de días, fue entonces cuando se pensó en la planta doméstica de la Casa Nuestra Señora del Pilar de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios. Pero hacían falta tareas de preparación de esos piletones –sin pensar, siquiera, el recorrido que hubiesen realizado las aguas tratadas en ese establecimiento- y por eso, pensando que la decisión quedaría en secreto, se autorizó a volcar los tanques en las instalaciones del añejo Matadero Municipal del barrio El Quinto, actual sede de ACIFO.
"No lo sé. Voy a averiguarlo", le respondió a este medio el secretario de Salud y Medio Ambiente, cuando se le preguntó sobre esos vuelcos, mientras los vecinos ya se juntaban en la puerta del predio para putear a todo el que se cruzaba.
"Sí, están tirando en el ex Matadero, pero es por un par de días", decía Mosca a este medio, con total soltura. Al parecer, no reparó en informárselo a su secretario de Salud.
Sin embargo, esas soluciones tiradas de los pelos duraron un suspiro. Y como la alternativa mercedina se demora, el gobierno municipal en sociedad con el OPDS vuelve a permitir los vuelcos en el Basural. Es decir, todo lo actuado y prometido regresa a foja cero.
"Sería sólo por 90 días, hasta tanto se acondicione la planta de Open Door", dicen desde el gabinete y pretenden que los vecinos de todo Luján, y en especial del barrio San Pedro –hartos de sufrir su convivencia con el Basural-, les crean.
Tan increíble como que jamás, ni entonces ni ahora, se reparó o exigió una condición que consta en las normas vigentes: cada empresa de tanques atmosféricos debería contar con una pequeña planta de tratamiento.



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