Mientras el tema no aparezca en los medios o no tenga una protesta visible en la puerta de la Casa Municipal, no existe. Si no asoma, no existe. Esa es la lógica que pulula dentro del Departamento Ejecutivo local, con la intendenta Graciela Rosso a la cabeza.
Pero ocurre que ahora que “se solucionó” el impedimento de descargar en el basural de la ruta 192, mandando los tanques a Campo de Mayo; o permitiendo a escondidas que ciertas empresas vacíen sus tanques en recónditos sitios de la ciudad; o manteniendo bien oculto el caño que sigue tirando los residuos sépticos sin tratamiento en el generoso lecho del río Luján, el tema de los líquidos cloacales no existe.
No asoma dentro de la agenda diaria de problemas, por lo tanto no hay de qué preocuparse. Eso sí, en ocasiones la desidia de algún funcionario puede ser tan grotesca que la cuestión vuelve a saltar a la tapa de los medios y entonces el gobierno no tiene más opción que ocuparse.
Así ocurrió en estos días con el director de Medio Ambiente de la Comuna, el fatuo señor Santiago Hernández, a quien empresas del sector habrían filmado permitiendo vuelcos clandestinos, en los fondos del barrio Las Acacias, de tanques de ésta o de otra ciudad. Tal vez la situación haga reaccionar a Rosso no sólo sobre la idoneidad de algunos de sus colaboradores, sino también de la necesidad de solucionar un tema pendiente.
En estos días, por lo bajo, funcionarios del Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS) comienzan a adelantar que el Certificado de Aptitud Ambiental que necesita la empresa Curtarsa está próximo a su otorgamiento.
Hace tiempo que sobre esta cuestión no se escuchan protestas ni reclamos, y entonces todo sigue. Curtarsa gestiona en las sombras y siempre encuentra funcionarios dispuestos a escucharla.
El problema no asoma en estos días. Y todo sigue hasta que una mañana de estas, seguramente, nos desayunemos con los festejos de la curtiembre en Jáuregui y de su propietario en algún yate anclado en Europa.
Todo sigue. En algún tiempo Graciela Rosso quizás deje de ser la intendenta y la curtiembre a la que tanto cuestionó tendrá los papeles al día para seguir con su actividad contaminante, gracias a un organismo oficial al que Rosso también criticó pero sólo cuando el problema asomó; nunca por convicción ni por considerarlo relevante en su agenda de gobierno.

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