Editorial: Ajustar la misma tuerca

La semana pasada, el Concejo Deliberante aprobó, por mayoría, la ordenanza preparatoria de aumentos de tasas. Ahora, el tema será tratado por la Asamblea de Mayores Contribuyentes, un paso que representa un mero formalismo antes de la aprobación final del incremento.
Es decir, los bolsillos de los lujanenses experimentarán un impacto que va del 50 al 100 por ciento según los rubros.

Si bien los concejales, incluso aquellos que decidieron abstenerse y pedir pequeñas modificaciones, marcan como necesaria una readecuación de las tarifas de distintos servicios, en la práctica se trata de una nueva carga para los vecinos que rigurosamente cumplen con sus obligaciones tributarias pero siguen sin ver reflejada una contraprestación correcta en servicios tan elementales como recolección y mantenimiento del espacio público.

Parte de esa sensación quedó reflejada en una gran cantidad de comentarios que lectores de EL CIVISMO Digital dejaron en nuestra página web. Un vecino del Parque Lasa escribió: "Me gustaría que además de aumentar las tasas, cumplan con el servicio de recolección, con la debida presión de agua corriente y la limpieza de calles y veredas. Ya es una vergüenza. Corresponde que no nos traten como indigentes".

También en el barrio San Bernardo una persona que vive frente a "una supuesta plaza", contó que con "el esfuerzo de los vecinos mantenemos la calle de nuestra cuadra en perfectas condiciones, eso implica dinero y trabajo, hace más de un mes que estamos solicitando que vengan a cortar el pasto y a levantar las ramas de la cuneta que corresponde a la plaza para que no se acumule agua cuando llueve y nos estropee la calle y siempre tienen un pretexto distinto, y encima ahora quieren aumentar las tasas, no tienen vergüenza".

En paralelo, la discusión en el Concejo volvió a incluir el bajo nivel de recaudación que mantiene la Municipalidad. Aunque se trate de una tendencia heredada, la actual administración de Graciela Rosso hizo poco y nada para levantar un techo que hoy no llega al 30 por ciento del total de frentistas que existe en Luján. Así, los vecinos que cumplen con sus obligaciones tributarias sufren un castigo doble: reciben una precaria contraprestación a la vez que recae sobre ellos cualquier aumento como el aprobado la semana pasada.

A eso se suma un tercer aspecto que se repite en los discursos, especialmente cuando los concejales tratan el presupuesto de gastos y recursos. Luján es un distrito que depende cada vez más del dinero que llega de los niveles nacional y provincial. En el actual presupuesto, poco más del 30 por ciento corresponde a fondos generados en el partido. La zona turística es un claro ejemplo de esa incapacidad estatal para generar nuevos recursos que fortalezcan las desnutridas arcas municipales. Aunque se trate de un sector que caracteriza y posiciona a Luján, el turístico no representa un rubro redituable para el Estado Municipal.

Ante esa falta de capacidad o voluntad para generar nuevos ingresos, los ajustes terminan siempre en los bolsillos de los vecinos, aunque a cambio reciban una cada vez más precaria prestación de los servicios elementales.

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