Los ediles piden soluciones urgentes para el basural

Los ediles piden soluciones urgentes para el basural

Comprobaron que el panorama es desolador en el vertedero público.

Un desolador panorama presenta el basural municipal y sus alrededores producto de la falta de controles y el extremo desorden que prevalecen en el lugar, donde prácticamente no se entierran las toneladas de residuos que se transportan todos los días y que crecen como montañas.

El paisaje es más funesto aun. Como si se tratara de una ciudadela infernal, el fuego se eleva aquí y allá, mientras el humo y el hedor se expanden por las inmediaciones, cargados de partículas tóxicas y de cánceres.

Cientos de perros, muchos de ellos rengos o descaderados, otros con la piel destruida por parásitos y enfermedades, pululan en la inmensidad. Desde las atalayas que les proporcionan los cúmulos de desechos o desde el cielo que aquí parece más bajo y gris, numerosos caranchos sobrevuelan la mezcla de fierros, óxidos, bolsas, restos orgánicos y materia en descomposición que son guarida y alimento para ratas, insectos y alimañas.

En ese ámbito insalubre, unas cuarenta familias hacen de la basura su medio de vida. Rostros curtidos y manos callosas, buscan, apartan, clasifican y se llevan en bolsones, algunos al hombro, otros en carretas de caballos y unos más en camionetas, lo que se pueda reciclar y vender para conseguir unos pesos, o lo que se pueda utilizar para dar de comer a cerdos, perros y equinos.

Denuncia tras denuncia de vecinos de la zona norte de Cipolletti, donde está enclavado el vertedero público, los miembros del Concejo Deliberante fueron tomando conciencia de la magnitud del problema y ayer fueron en comitiva a recorrer la extensión y comprobar con sus propios ojos la enormidad del desastre.

El grupo lo conformaron los ediles Alejandro Goya Villagrán, Silvana Larralde, Alejandra González, Valeria Fernández y Facundo Arraztoa. Los acompañaron el secretario de Fiscalización y Organización Interna, Néstor Curcio, y la responsable de Gestión Ambiental, Lidia Fernández, por el Ejecutivo local.

No estuvieron presentes ni el titular del Legislativo cipoleño, Juan José Castro, ni el secretario de Servicios Públicos, Francisco Jauregui, responsable del funcionamiento del basural.

Versiones surgidas desde el Deliberante indican que habría sido el intendente Abel Baratti quien no habría querido exponer públicamente a dos de sus principales  colaboradores ante un asunto tan exorbitante y pasible de cuestionamientos de todo tipo.

Tras su visión del vertedero y los caminos de acceso, los concejales concluyeron que el sector “está en emergencia sanitaria y ambiental”, ya que se plantean serios riesgos por la contaminación y la propagación de vectores de enfermedades como roedores y moscas, que proliferan de a miles y que luego incursionan en la ciudad.

Goya Villagrán y Larralde, quienes actuaron como voceros de la comitiva, manifestaron su preocupación por “la expansión sin planificación” del área en que se depositan desechos, que ha desbordado hacia las vías de ingreso y hacia la zona rural poblada de las proximidades, llegando hasta algunas viviendas.

Los ediles prepararán un informe con sus impresiones y con sugerencias de “medidas urgentes” a adoptar para paliar la dramática situación. Luego planean dialogar con Baratti y sus colaboradores en procura de consensuar las iniciativas a implementar.

En lo inmediato, consideran que sería necesario refaccionar los caminos, algunos de los cuales están bastante intransitables; cerrar la entrada por el puente metálico dado la gran concentración de residuos en su entorno; mejorar, dotar de iluminación y dejar como único acceso el camino de más al este del predio; poner una garita con personal de control y vigilancia permanente; colocar señalización adecuada, hoy inexistente; e instalar un cerco por lo menos en el sector donde hay más acumulación de basura y escombros.

“Tengo terror de que el fuego entre en mi casa”

La vecina Mónica Lobos vive hace muchos años en las inmediaciones del basural, el que está cada vez más cerca de su casa por el desborde incontenible que ha tenido la acumulación de residuos. Su opinión del lugar es tremendamente crítica y por eso, junto con otras personas que viven de la recolección y reciclaje de los desechos, trabaja para ordenar más la actividad. Para ello, está en contacto con una entidad nacional que nuclea a la gente que en distintos puntos del país buscan su sustento entre los desechos domésticos.

“La situación es muy difícil por el fuego, por la basura, por los caminos que están todos poceados y prácticamente no se puede salir ni entrar”, enfatizó.

“Tengo terror de que el fuego pueda entrar en mi casa. Las quemas y el humo son constantes porque al no haber sereno que vigile, hay muchos chicos que se dedican a prender fuego nada más”, aseguró.

Denunció que “hasta la semana pasada la Municipalidad estaba haciendo un basurero acá enfrente de este campo que no tiene nada que ver con donde se tira la basura y ahí cerca hay un entubamiento de gas. Eso es un peligro”.

Madre del adolescente de 16 años que murió en 2011 en el basural aplastado por un camión, hoy está “en lucha por mejorar” la realidad del sector, por lo que sueña con la creación de una planta de reciclaje, ordenada y cuidada como corresponde.

“Como está ahora el basural nunca se vio. Esto es terrible. Antes cuando había una empresa, estaba mejor. Había un sereno y personal permanente”, afirmó.

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