El concejal santarroseño Guillermo Leguizamón aseguró que no existen dudas de que el intendente Elpidio Guaraz fue el encargado de motorizar a vecinos de Bañado de Ovanta para la usurpación de un barrio de 20 viviendas del IPV que aún está sin terminarse.
El concejal opositor confirmó que los pobladores de la zona recibieron mensajes de textos el pasado domingo en horas de la siesta. “Les mintieron que iban a demoler estas viviendas. Fue una sorpresa para la comunidad de Bañado de Ovanta, porque éste es un pueblo muy tranquilo. Las viviendas sin terminarse, que están construidas a la vera del río, de golpe fueron tomadas por la gente con necesidad habitacional”, consignó el edil.
El barrio se encontraría en medio de un litigio legal entre la empresa constructora y el Estado provincial.
“El domingo y el lunes andaban funcionarios del municipio que ayudaban a la gente a trasladarse, ya sea con una cama o un mueble para justificar que ya estaban habitando esa casa. Hay gente que ya tiene luz. ¿Quién se la puso? Si solo la Municipalidad tiene personal para ampliarles la red eléctrica. Tampoco tenían agua estas casas; no tienen baños ni pisos. Nunca se terminó el barrio”, subrayó Leguizamón.
Por último, deslindó responsabilidades de los usurpadores. "La gente no tiene la culpa, porque un montón de matrimonios jóvenes estaban esperanzados en tener su casita. La mayoría está ahí por una necesidad", reflexionó Leguizamón.

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