Edenor, Edesur. Tiempo de huidas

Edenor, Edesur. Tiempo de huidas

"Te propongo un negocio. Inversión mínima, reducción de costos, libertad para precarizar. Clientes cautivos. Muchos, muchísimos. No te controlo, manda todas las remesas que quieras a tu casa central. Tarifas dolarizadas. Si se complica, te subsidio. Pone unos pesos en publicidad en tele, en los diarios y las radios, hablando de lo bueno que sos, que fomentas  la ecología  y el medio ambiente saludable. Tirale unos mangos a un par de ex secretarios de energía para que no jodan mucho,  y también adorna a algunos lobistas por si las moscas. Y llamame si te hace falta algo…"

Palabras más, palabras menos, el párrafo anterior describe como se ha desarrollado el negocio, o negociado, de las privatizaciones de servicios públicos en nuestro país. Hasta el 2001. En ese momento el corte no se dio por convicción ideológica, sino por imperio de la crisis terminal y el robo concreto por asalto a las reservas, más el desguace directo del país.

Pesificación. Cambio de gobierno. Nueva relación. Control de los contratos. Freno a los tarifazos. Continuidad de subsidios. Autovictimización de las empresas: “Con este cuadro tarifario es imposible invertir”. Reducción de ganancias. Menos remesas a las casa centrales en EEUU, Inglaterra, Francia, Holanda, Italia, etc.

Algunos analistas económicos, tomando los balances de EDENOR y EDESUR, indican que las empresas pierden mucha plata. Muchos no les creen. Pero si afirman que, independientemente de los subsidios, por los controles, los costos, y el nuevo mapa de poder, no pueden girar con la libertad de antes plata afuera.

¿Y entonces? Sólo quedaba la huida hacia adelante. Lograr encontrar un gobierno debilitado por sendas derrotas electorales, para poder sacarle el tan ansiado tarifazo que permita reacomodar valores, y volver a mandar unos mangos a las centrales, que están hoy en algunos países de capa caída.

Por ahora, nada de esto ocurrió. Esta semana reapareció el discurso K de tomar el toro por las astas. Amenazas a las empresas, sanciones, o quita de concesión. Un eufemismo de re estatización. ¿Será eso lo que quiere el gobierno? ¿Estatizar al 100% las dos empresas? ¿O explorar alternativas mixtas como con YPF?.

Imaginemos que nace una nueva empresa: “Energía K”. Pública, nacional y popular. A usted, acomodada señora de Recoleta: ¿Va a seguir pagando al día y se va a bancar que Cristina le aumente el 300% porque paga dos mangos? ¿O va a salir con la de teflón de nuevo?

La duda sobre los próximos pasos del gobierno están relacionados también a una cuestión de caja. ¿Cuánto valen dos empresas que están a pérdida, sin inversiones profundas y brindando un mal servicio? ¿Se viene otra movida de prepo, una confiscación, una expropiación, una determinación fuerte de un gobierno que nos tiene acostumbrado a estas acciones?

La sensación que muchos tenemos, es que los dueños de las dos empresas están deseando que muchas de estas  cosas ocurran. Argentina es un país que, mirado desde afuera, y sin los apasionamientos políticos internos, paga sus deudas, acerca posiciones, y en los últimos meses arregló con Repsol, con el CIADI por varios juicios que impedían financiamiento externo, está muy cerca de encontrar una salida con los fondos buitres, se sienta y se acerca al FMI y revisa las estadísticas, recibe de China un aval de confianza de 10000 millones de dólares por si bajan más las reservas, etc.

Con todo este panorama, EDENOR y EDESUR parecen estar deseando el decreto expropiador de Cristina. Una salida como víctimas, y una negociación posterior. Capaz que les va como Brufau con Repsol, y se llevan unos mangos limpios y cash.

No hay dudas, quieren irse. Los cortes son también acciones estratégicas de presión, y de paso, generar un poquito de caos siempre le viene bien a los más poderosos. Medidas antipáticas para acelerar los cambios: O me dejas aumentar a fondo, o comprame el fondo de comercio, y me voy feliz a buscar otros países donde recrear las condiciones de los noventa. Como México, por ejemplo, que hoy cierra la semana de la traición a la patria. Peña Nieto lo hizo. Comienza el deterioro privatizador de PEMEX,  la gran joya de la abuela azteca. Y allí estarán, en primera fila para el banquete, las mismas empresas que se quedaron con todo en la Argentina de los noventa.

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