El endeudamiento y cierto tironeo en el bloque del FpV por diferencias entre las negociaciones entre Senadores y Diputados, encabezadas con los bloques opositores, amagaron con paralizar la aprobación. El rescate del FpV y los acuerdos
Un hueco que ha dejado la ratificación de la iniciativa y su posterior conversión en ley, es la problemática del déficit que arrastra y arrastrará la gestión hacia 2011.
En números globales y luego de las modificaciones introducidas por los legisladores, el presupuesto se aproxima a los $85.000 millones de pesos con una autorización para endeudamiento de $10.300 millones.
Según el proyecto original que Daniel Scioli envió al Parlamento bonaerense, se preveía que los gastos del Estado alcanzarían los $83.318 millones y los ingresos por el cobro de impuestos propios y coparticipación federal impositiva sería de $78.271 millones.
Con estos números y a partir de proyecciones elaboradas por el ministerio de Economía bonaerense, se proyectó un déficit primario cercano a los $5.047 millones.
Ahora, de acuerdo a las modificaciones realizadas en las últimas horas los gastos serán por un monto superior a los $85 mil millones y el déficit de poco más de $7 mil millones.
El oficialismo logró hoy el respaldo de la mayoría de las bancadas opositoras. La única fuerza que se negó a votar el presupuesto fue la Coalición Cívica. Legisladores de esa bancada firmaron ayer un despacho de minoría en el que presentaron un proyecto alternativo al enviado por el Ejecutivo.
Allí reducen en cerca de 12 mil millones de pesos la pauta general de gastos, limitan la delegación de facultades y eliminan el uso de fondos previsionales para gastos corrientes.
Por otra parte, los fantasmas de la pérdida del quórum propio rodeó a la Legislatura, debido a ciertos resquemores entre algunos legisladores, por el protagonismo de uno en detrimento del otro, en lo que refirió a las negociaciones con los opositores.
La satisfacción en el oficialismo dejó también lugar a una especie de interna. El proceso de negociación con la oposición tuvo como protagonistas a algunos senadores de peso, como los interlocutores más participativos. La Cámara alta fue la que más empujó, más que nada porque fue por donde ingresó la iniciativa.
Eso habría traído diferencias en Diputados, porque no habrían tenido lugar en las conversaciones. Según trascendió ayer, un legislador del FpV habría manifestado el malestar en su círculo íntimo.
Otra voz oficialista de Diputados explicó en el recinto que un solo artículo que no se lograra aprobar en particular haría que el presupuesto vuelva al Senado. Todo se oscureció.
Finalmente, el oficialismo tuvo que pedir un cuarto intermedio a las bancas luego de la votación en general para renegociar el acompañamiento de algunos diputados opositores al resto de los artículos, y proceder a la aprobación final de la ley.

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