Economía en crisis: atrapados sin salida

Los paros que comenzarán hoy son cabal muestra de una profunda crisis social y económica. Déficit fiscal e inflación, claves de un conflicto de alcance nacional que pone en jaque a la Provincia de Buenos Aires. Crece la preocupación
Todas las variables económicas conducen a un cuello de botella, a un callejón sin salida, que podría desembocar en una fuerte devaluación del peso. La presión ya es insostenible y el llamado modelo kirchnerista está herido de muerte: podría estallar en cualquier momento.

Uno de los factores de la crisis está dado por el hecho de que los salarios están perdiendo por afano la carrera contra la inflación. De ahí la crisis social que, por estas horas, tiene como epicentro a la provincia de Buenos Aires, con medidas de fuerzas que hoy serán retomadas por docentes y estatales, que reclaman una suba salarial de 30%. Los pedidos de los sindicatos tienen su razón de ser en la pérdida del poder adquisitivo de sus representados, ante el incremento del costo de vida .

En el territorio bonaerense, hoy se cumplirá el séptimo día con escuelas paralizadas, en un ciclo lectivo que empezó en la última semana de febrero. El gobierno provincial sólo está en condiciones de dar 22,6% en tres cuotas, y por eso cerró la paritaria por decreto (ver página 4).

En ese contexto, los memoriosos hablan de una situación muy similar a la que se vivió durante el final del gobierno de Raúl Alfonsín, con megadevaluaciones, hiperinflación y numerosos paros nacionales. La diferencia sustancial, entre ambas épocas, es que la elevada inflación de 1989 estaba vinculada con los errores de la política económica del gobierno, pero también con un panorama mundial que mostraba a numerosos países afectados por la crisis internacional de la deuda externa y con elevados índices de inflación. En cambio, en la actualidad, solamente un puñado de naciones subdesarrolladas, entre ellas la Argentina, sufren este flagelo.

El incremento del costo de vida, en nuestro país, es producto de factores enteramente domésticos, causados por una política económica fracasada y una administración de los recursos muy deficiente.

Hasta el momento ni siquiera se ve la luz al final del túnel. Y es muy posible que, en las próximas semanas, los conflictos se extiendan al ámbito privado, dado que muchas de las paritarias sectoriales aún no se cerraron y hay numerosos reclamos sin resolver por parte de la administración K, como la aplicación del Impuesto a la Ganancias a los asalariados y los topes en el cobro de las Asignaciones Familiares.

La raíz del conflicto

La raíz de estos conflictos sociales radica, principalmente, en dos problemas económicos interrelacionados a los que la administración K, hasta el momento, no le encontró solución: la inflación y el creciente déficit fiscal.

Al no existir un aparato productivo que genere riqueza y que le otorgue valor agregado a la economía, y al registrarse una enorme red clientelar con millones de personas viviendo de las dádivas del Estado, el déficit fiscal creció de manera exponencial. Hay números que hablan por sí solos: en 2012, el rojo financiero fue de $ 55.564,7 millones, 81% mayor al de 2011. En tanto, el resultado primario (antes del pago de intereses de la deuda) mostró una cifra negativa de $ 4.373,6 millones, siendo el primer déficit de este tipo en la era kirchnerista y en los últimos 16 años de la Argentina.

Al no poder tomar endeudamiento en el exterior -nuestro país sigue siendo considerada una nación en default (por eso le cobran tasas que hasta cuadruplican las que obtiene países como Bolivia)- en los últimos años el kirchnerismo se dedicó a saquear todas las cajas del Estado para tapar los agujeros fiscales: metió mano en la Anses, el PAMI y el Banco Nación. Eso no fue todo: la administración K también se fue quedando con recursos de las provincias, lo que en parte profundizó los problemas estructurales que ponen en jaque a la administración bonaerense.

Los parches fueron un fracaso. Los desequilibrios se profundizaron y ahora se están pagando las consecuencias, con la aplicación de un fenomenal ajuste que está comenzando con los salarios de docentes y empleados públicos de la Provincia y que, más temprano que tarde, podría continuar con una devaluación.

“Vamos hacia un desdoblamiento cambiario”

“Creo que finalmente se va a llevar a cabo un desdoblamiento cambiario. Se viene discutiendo hace tiempo. Todo el control que han hecho desde el Estado no alcanzó. Y hay un problema de la cotización del mercado negro, a lo que se suma una fuerte presión de las economías regionales para que se de una devaluación”, le dijo a Hoy el economista Eduardo Lucita (foto), docente e investigador de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).

El economista agregó: “El control sobre el turismo no alcanzó, ya que con el gasto en tarjeta igual se están sacando dólares. En algún momento esta situación se va a tener que resolver, y un desdoblamiento cambiario es factible”.

“En principio, podría haber un dólar oficial probablemente bajo para la importaciones, un dólar más elevado para el turismo y uno para facilitar ciertas exportaciones. Un cambio múltiple administrado por el estado”, concluyó el especialista.

Distintas formas de devaluar

“Hay distintas maneras de aplicar una devaluación. Una de ellas es modificando el tipo de cambio general, como ocurrió a principios de 2002, o establecer tipos de tipo de cambio diferenciales, devaluando de forma más pronunciado el dólar para exportaciones (lo que favorece la venta de soja al exterior) y aumentando las retenciones para el campo. Este último tipo de devaluación se aplicó, en la Argentina, después del crack 1929”, le dijo a Hoy el economista Pedro Andrieu, que fue secretario de Comercio durante el último gobierno de Juan Domingo Perón.

Andrieu alertó que implementar una devaluación por si sola, como pretendería hacer el gobierno, recalentaría aun más la espiral inflacionaria. “La devaluación implica encarecer las importaciones. Por ejemplo, si se devalúa un 30%, automáticamente ese porcentaje se va a trasladar al valor de los productos importados”.

También afirmó que “un incremento de la inflación terminará desdibujando todo lo que se resuelva en las paritarias. En ese sentido, la situación de la Provincia es muy delicada porque si la Nación auxilia a Buenos Aires, terminará agudizando su problema fiscal, que ya le resulta insostenible”.

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