El prestigioso abogado se refirió al tema en su reciente paso por la ciudad. Dijo que no conoce antecedentes normativos comparables con la decisión del Gobierno de imponerle confidencialidad a las tratativas con las compañías petroleras para extender las concesiones hidrocarburíferas, y calificó de una actitud “omnipotente” que “las partes negocien sin ningún control”.
El presidente de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) fue consultado sobre el tema en su reciente paso por la ciudad para participar de la audiencia pública donde se hicieron aportes sobre el futuro manejo de la costa de Ushuaia.
En ese contexto se mostró “sorprendido” por la decisión del organismo gubernamental que obliga tanto a los negociadores estatales como a los privados a firmar un pacto de confidencialidad por cinco años de duración. Y aseveró que el caso no registra antecedentes en el país.
“Generalmente esto ocurre en los hechos, pero no conozco ningún caso en que, desde el derecho, haya una resolución que llegue al desparpajo de consagrar en un texto legal el secretismo de algo que es por esencia público”, se despachó Sabsay tras tomar conocimiento de la polémica medida.
La resolución 8 de Hidrocarburos, dictada en enero pero publicada en un Boletín Oficial de agosto, clasifica como confidencial toda “información que se maneje en el marco de la ronda de negociaciones” del proceso de prórroga de las concesiones hidrocarburíferas.
La medida obliga a los negociadores a suscribir un convenio de confidencialidad en el que las partes se comprometen a mantener “en estricta reserva” toda información a la que accedan, la que no podrán “divulgar (…) a personas no autorizadas para acceder a su conocimiento, incluidos los medios de comunicación, clientes, proveedores y otros individuos o entidades”.
También se determina que la persona que incumpla el acuerdo será “responsable de los daños y perjuicios que dicho incumplimiento genere o sea capaz de generar a las empresas hidrocarburíferas y a la provincia, sin perjuicio de las acciones que estas puedan deducir en sede civil como penal a efectos de lograr el cese de la conducta contraria al mismo”.
El secretario de Hidrocarburos, Eduardo D´andrea, pretendió aclarar la semana pasada que el alcance de la resolución se limita a evitar la difusión de balances u otra información económica de las empresas, no así a los expedientes administrativos que están a disposición de quien quiera consultarlos.
Pero, en lo que pareció una contradicción con ese discurso, el número dos del área, Daniel Blázquez, declaró a canal 11 que el secreto también alcanza a las conversaciones entre las partes.
“Acto de omnipotencia”
“Una cosa es el sigilo empresario, que también se da respecto de los procedimientos industriales de fabricación. Pero de ninguna manera ello implica que toda la negociación sea secreta”, observó Sabsay, fuente permanente de consulta de los funcionarios del actual Gobierno en tiempos de oposición.
“El concepto de información pública parte de la idea de que toda la información es pública. Todo lo que implica la toma de decisiones, los actos de gobierno y sus actos preparatorios tienen que ser compartidas por todos, porque interesan al bien común”, indicó el constitucionalista. Y agregó que “las únicas excepciones son cuando se intenta proteger ese mismo bien general. Por ejemplo en la negociación de un tratado de paz o en aspectos privados de la vida de las personas, y aún allí hay que justificar en cada caso”.
Según Sabsay, son eminentemente públicos aspectos de la negociación cómo “el tiempo de duración de un contrato y las demás condiciones del mismo”.
Incluso el letrado explicó que para este tipo de tratativas se tiende a la implementación de procesos de participación ciudadana, como las audiencias públicas que se realizan cuando una empresa concesionaria de servicios públicos modifica su cuadro tarifario.
“Aquí más bien estamos ante un acto de omnipotencia, destinado a que ambas partes (el Estado y las petroleras) puedan negociar sin control”, criticó el constitucionalista, y señaló que “lo que me sorprende es que las mismas manos que pensamos que iban a terminar con el secretismo, lo están imponiendo con el mismo nivel de arbitrariedad de otros tiempos”.
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