La falta de horas extras afecta por completo su operatividad. Después de las 17 no hay inspectores en la calle. En agosto no hubo controles ni tampoco en lo que va de septiembre.
El decreto del intendente Carlos Arroyo restringiendo el uso de horas extras continúa provocando estragos en Inspección General. Esta situación generó durante todo el mes de agosto que no haya controles durante la noche.
Hoy los inspectores trabajan hasta las 17 horas aproximadamente y luego al no haber horas extras se retiran de su lugar de trabajo. En consecuencia no hay controles en locales nocturnos referidos al respeto de normas de seguridad, venta de alcohol y cantidad de personas dentro de un boliche, entre otras cuestiones. Tampoco existe después de esa hora control en la vía pública con lo cual vendedores ambulantes trabajan sin problemas al igual que los puestos de choripanes en los alrededores de los boliches. Nada se controla.
Esta situación se dio durante todo el mes de agosto e insólitamente continúa de la misma manera durante septiembre. A pesar de las quejas de los trabajadores y de darse a conocer públicamente esta irregularidad, desde el gobierno municipal no han dado señales de querer subsanar esta anormalidad.
Un ejemplo de las consecuencias de la falta de control es que durante los fines de semana es normal la venta de choripanes y bebidas alcohólicas en la vía pública, preferentemente a las salidas de los boliches y lo que es peor durante el recital de “La Beriso” que se dio en el estadio Polideportivo semanas atrás, no hubo personal de Inspección para realizar controles. Insólito.

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