Durante cuatro años Noel Breard omitió la “orgía de Arturo” y ahora se acordó de la libertad de expresión

El senador provincial Noel Breard salió del termo cómplice que lo sumergió en el peor escándalo de aprietes y repartos prostibularios del que haya sido empuñado por un Gobierno.
En una muestra de sólida actitud corporativa del triste pasado del periodismo prostibulario que se sirvió carnalmente del poder en los 90´, el actual senador provincial del extinto frente de todos prefirió tapar su silencio durante los cinco últimos años de joda arturista; arrimando hoy solidaridad a “un cuento de turcos”.

Buscando protagonismo hace menos de una semana el prostibulario Daniel Caram, un operador político rentado de la década de los 90´, había denunciado supuestas interferencias a su fm de origen dudoso y de corto alcance.

Sin esperar demasiado el senador provincial, opinólogo frecuente de la radio de Caram junto a otros personajes del ayer que hoy con voz autorizada, pero sin ética ni moral se erigen en guías; ya se expresaron y vincularon el hecho aquel con un supuesto “ataque a la libertad de expresión”.

Como si el tiempo pisara las recientes “inconductas” de los que se creen jueces, Noel no tuvo –una vez más- empacho en “solidarizarse” con algo que nunca existió.

Empujando tal vez en sus viejas usanzas de “apañar” las más viles conductas en épocas recientes cuando “manejaba” explícitamente la redacción de un diario; o bien prefería el margen cuando el director de información estatal “apretaba a colegas” sin desparpajos hace menos de cinco años; “noelito” volvió a tener protagonismo.

El senador provincial, ayer en el llano pero en el rol de adulón, no tuvo tiempo tal vez para advertir las atrocidades que se cometían desde las esferas comandadas por su “amigo Arturo”.

El senador que hoy tiene la lengua fácil y “brega por la libertad de expresión”, no encontraba ayer palabras más justas para sacar el pecho y advertir que “la prensa selecta era millonariamente” sometida en el puño de un enfermo y un psicótico hoy suicidado.

El senador provincial hoy repite lo que mejor le sale y se vuelve cómplice como cuando un elector sin honra se fugó atraído por un millón de esperanzas escondidas en una valija.

El senador provincial hoy exige que se cumplan “derechos”, aunque ayer acompañó a su propia esposa a torcerlos cuando “emboletaba” a metros de las urnas y era descubierta.

El senador provincial hoy vuelve a defender lo indefendible.

El senador provincial hoy vuelve a defender lo.

El senador provincial hoy vuelve a.

El senador provincial hoy vuelve…

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