Son datos oficiales de Río Cuarto. Las autoridades del Hospital explican el fenómeno por la difusión de la problemática y las políticas de salud. También crecieron los casos generados por accidentes
En el transcurso de una década, la cantidad de personas discapacitadas reconocidas como tales por el Estado experimentó un crecimiento del 118 por ciento. Así lo refrendan los datos suministrados por la Junta de Discapacidad, dependiente del Hospital San Antonio de Padua.
En 2002, se emitían 5 certificados de discapacidad por día, mientras que en la actualidad, otorga más de 10 en una sola jornada de trabajo. Es decir que, mientras que 11 años atrás se otorgaban 110 certificados por mes, hoy se entregan 240 en el mismo lapso de tiempo. Así lo informó Héctor Schiaroli, director del Hospital, a raíz de la consulta de este diario.
Para Schiaroli, el fenómeno se explica porque, al momento del primera medición (2002) la problemática no estaba lo suficientemente difundida y porque la gente desconocía la importancia de acreditar oficialmente la discapacidad.
Las razones del aumento
Jorge Berlaffa, subdirector del nosocomio, explica que, si bien la ley de discapacidad rige desde principio de los ‘90, durante mucho tiempo “hubo un desconocimiento importante de su alcance”.
En el mismo sentido, opinó que, a partir de las políticas de inclusión que tuvieron lugar desde 2003, la ley de discapacidad se empezó a jerarquizar.
“Hasta ese entonces, la ley estaba desperdiciada y era casi desconocida. Antes de eso, se tomaba al certificado de discapacidad como un instrumento destinado a las personas carenciadas”, relató.
Berlaffa aseguró que parte del incremento en la cantidad de certificados se explica por las políticas que aprovechan el alcance de la ley de discapacidad.
El registro de casos que lleva el Hospital da cuenta de que el grueso de las patologías discapacitantes son las enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Entre ambas, representan el 80 por ciento de la estadística.
“Hemos observado en el último tiempo que han aumentado fundamentalmente las patologías psiquiátricas. Y en los niños, los que se llaman trastornos generalizados del desarrollo”, señaló Berlaffa.
En tanto, el 20 por ciento restante corresponde a otro espectro de enfermedades: diabetes, cardiopatías, cáncer, patologías autoinmunes y traumatismos por accidentes.
Berlaffa explicó que otro factor es el cambio en los paradigmas médicos. “No quiere decir que antes no hayan existido trastornos generalizados del desarrollo y ahora sí, sino que antes no había un concepto de trastorno generalizado del desarrollo”, puntualizó.
En el mismo sentido, sostuvo que es probable que los pediatras hicieran otro tipo de diagnósticos, que tal vez no configuraban una discapacidad.
Accidentes y discapacidad
Por otro lado, el subdirector del Hospital abordó otro aspecto de la problemática: el significativo aumento en la cantidad de personas que quedan con secuelas discapacitantes a raíz de accidentes, como amputación de miembros y lesiones neurológicas.
Por su parte, Héctor Schiaroli, director del Hospital, recordó que vienen alertando sobre el crecimiento de la cantidad de heridos y lesionados por accidentes de todo tipo. “Advertimos desde hace tiempo sobre la gran cantidad de accidentes de tránsito”, señaló.
En el mismo sentido, explicó que la magnitud de las patologías accidentales es “muy importante” para el Hospital por varios factores, como la cercanía de rutas nacionales y provinciales. Schiaroli subrayó además que el centro de salud atiende a los 4 departamentos del sur provincial y pacientes de las provincias vecinas.
“La problemática ha crecido en forma alarmante, porque también tenemos accidentes domésticos, laborales y -lo que nos ha llamado mucho la atención- heridos de arma blanca y arma de fuego”, señaló el funcionario. “Muchos de los que sobreviven, tienen lesiones invalidantes”, agregó.
Por su parte, Jorge Berlaffa llamó la atención sobre otro dato significativo. Aunque hay una prevalencia creciente de las discapacidades por accidentes en general, esto no se ve reflejado en la entrega de más certificados de discapacidad. “Esto quiere decir que, los que quedan con secuelas incapacitantes, no van a tramitar el certificado”, explicó el facultativo.
“El aumento de estos casos tiene que ver no sólo con la cantidad de pacientes accidentados, sino también con que aumentó la sobrevida. Antes, la gran mayoría de estos pacientes se morían”, opinó Schiaroli. Para él, existe un aumento importante de la violencia, pero también de la sobrevida de este tipo de pacientes.
Por último, Berlaffa sostuvo que, en paralelo, a lo largo de estos 10 años ha mejorado la calidad de las técnicas de recuperación.
“Hay que recordar que el certificado de discapacidad es temporario y debe re-evaluarse periódicamente. Al mejorar la recuperación, muchos pacientes se rehabilitan rápidamente y no alcanzan al grado de discapacidad para acceder al certificado. Eso podría explicar que la gente con secuelas por accidentes no se refleje en los registros”, detalló.
Comentá la nota