La idea de liberar el horario de ingreso a los locales bailables ha sido bien visto por los empresarios. Están de acuerdo con las acciones para reducir las "previas".
Entre las restricciones, se fijaron tres techos en el reloj para los locales bailables: el de cierre de taquilla (a las 2.30), el de fin de expendio de alcohol en el lugar (4.30) y el del cierre del establecimiento (a las 5.30).
Sin embargo, luego de casi siete años manejándose con estos horarios, la Dirección de Juventud no descarta hacer una reforma integral en la ley y, una de las posibilidades, es rever esos horarios. Los dueños de boliches consultados por Los Andes coincidieron en que cerrar el ingreso a los boliches a las 2.30 no ha contribuido en nada a contrarrestar y disminuir las previas, sino todo lo contrario.
"Muchas veces, los chicos están en una casa o en un bar y cuando ven que se les ha hecho tarde y ya no llegan antes de las 2.30 a los boliches, directamente ni van y siguen consumiendo en el bar o en las casas. Más que disminuir las previas, las ha extendido. Hay que sacar el horario de cierre de taquilla", acusaron la mayoría de los empresarios de la noche consultados por Los Andes.
Por su parte Pablo Levin, quien era en 2006 director del por aquel entonces denominado Instituto de la Juventud (hoy Dirección de Juventud) e impulsor de las modificaciones que fijaron los horarios, defendió estos límites que se establecieron.
"Disminuyeron las muertes en accidente de tránsito. También habíamos presentado un proyecto de ley de alcoholemia, que ponía límites horarios para la venta de alcohol en los bares y locales, pero ese nunca prosperó y se archivó", aclaró Levin.
Los consultados también tienen sus reparos con la iniciativa legislativa del senador radical Armando Camerucci, quien quiere que -por ley- se hagan controles de alcoholemia a los jóvenes que llegan a los boliches y, en caso de superar lo permitido, se les prohíba el ingreso al local.
Revisión urgente
En una nota publicada ayer en Los Andes, el director de Juventud, César Maturano, adelantó que está prevista una discusión de la ley de Diversión nocturna y no descartó una reforma integral en la que se revea la decisión de impedir que los boliches sigan dejando entrar a jóvenes después de las 2.30.
Un día después de este anuncio, algunos empresarios dueños de boliches se refirieron a la necesidad de levantar esa restricción horaria.
"Es preferible que se levante ese horario y que se hagan verdaderos controles sobre las previas, haciendo inspecciones en quioscos o drugstores que nunca fueron inspeccionados. Tal vez, si esta medida se hubiese complementado con inspecciones serias y con sanciones duras a los quioscos y drugstores que venden alcohol después de lo permitido, hubiese aportado algo. Pero no se hizo", destacó Enrique Mut, dueño del boliche Ciudad Este (Junín).
Además, Mut indicó que es fundamental rever la ley vigente y unificar los criterios de todos los departamentos del Gran Mendoza para que se hagan controles por igual, porque si no es muy común que los chicos se vayan al departamento vecino o a los lugares que ya tienen identificados para comprar bebidas alcohólicas a ciertas horas.
"Si se levanta el horario de las 2.30 se beneficiaría el dueño del boliche y los chicos, porque hoy hay una realidad y es que a la 1.30, 2, no hay nadie en la puerta y a las 2.15 ya está repleto y congestionado. Si cerrás a las 2.30, más de la mitad de gente que está cada noche en cualquier local se queda afuera", continuó Mut, e indicó que la ley es ambigua ya que establece el cierre de taquilla, pero no que se prohíba el ingreso a la gente que llega.
Ricardo ?Tito' Bustos, dueño de los boliches Cariló, Treinta y pico, La Reserva, Estación Miró y Queen se mantuvo en sintonía con su colega.
"Siempre nos declaramos en contra de que se fije un horario de entrada. El cierre de taquilla no debe existir. Pensá en la gente que trabaja en supermercados o restaurantes, salen de trabajar a las 2 y con esa ley le estamos coartando la libertad para que vayan a bailar porque no llegan antes de las 2.30", destacó Bustos.
El empresario indicó que muchos de sus pares, principalmente de la zona de Chacras de Coria, estuvieron de acuerdo desde un principio con que se mantenga esa restricción pensando en un público cautivo, que no se va a ir del boliche en toda la noche.
"Para mí y mis socios no soluciona nada. No puede ser que con 30 años una persona no pueda entrar a un boliche a las 3, pero sí pueda hacerlo al casino, por ejemplo. La realidad es que el horario de cierre de entrada contribuye a los after y a otras fiestas ilegales. Yo lo veo cada fin de semana en Cariló: la gente llega sobre la hora y, como llegan tarde, suben por Champagnat en sus autos a toda velocidad, algo que es sumamente riesgoso. Y cuando se hacen las 2.30 y se quedan 500 o mil personas afuera, es gente que probablemente genere desmanes en otros lados. Lo ideal sería que se elimine el techo de las 2.30, tenemos que tomar una medida que sea para el bien de todos y no de unos pocos. Antes había menos problemas que ahora", sentenció Bustos.
Al igual que Bustos y Mut, Fabián "Bubby" Décimo (dueño de Gutiérrez, Omero y Scanner) fue lapidario con la medida para limitar el ingreso de jóvenes al boliche hasta un horario determinado. "Cuando sacaron la ley fue por un impulso, por un momento determinado.
Pero uno que está en la noche se da cuenta de que no cambió nada. Lo único que hizo el cierre de taquilla a las 2.30 fue incentivar aún más las previas, hacer que se adelanten, pero no disminuyó el consumo en esa parte de la noche", agregó Décimo, para quien los horarios de cierre de canilla (4.30) y del local (5.30) deberían mantenerse. "Si la persona llega una hora antes de que cierre el boliche o de que no se venda más alcohol, será una decisión de ella", sentenció.
La visión de los ex funcionarios
Pablo Levin, funcionario de la gestión de Julio Cobos y uno de los impulsores de que se establezcan horarios puntuales, se refirió al contexto en que se aprobó la ley y defendió los topes.
"Habíamos detectado que se consumía mucho alcohol en la previa y lo que buscamos hacer fue disminuir el consumo en esa época y controlarlo. Además resulta más fácil hacer campañas de concientización y prevención en un determinado momento de la noche y no toda la noche, por eso fue que se fijaron los horarios", explicó el ex director del Instituto de Juventud.
Levin se refirió a las estadísticas de ese momento y destacó que se registraba una muerte por día los fines de semana en los horarios nocturnos y que eso disminuyó.
"Es cierto que muchos jóvenes se quedan en otro lado o siguen de ?previa' toda la noche si se les hace tarde para ir a los boliches. Pero, en conjunto, nosotros presentamos un proyecto de ley de alcoholemia para que se controla y restrinja la venta de alcohol en bares y pubs a una determinada hora de la noche. Pero ese se archivó de entrada", sentenció.
Yamila Cerezo, ex directora de Juventud durante la gestión de Celso Jaque, también se refirió a la posibilidad de eliminar el techo de las 2.30.
"Fue algo que siempre se quiso cambiar, pero que los legisladores en ese momento no creyeron oportuno. Nosotros hicimos 18 foros, uno en cada departamento, y la mayoría de los empresarios coincidieron en que no iba en contra de las previas, sino que las favorecía ya que los chicos ni siquiera salían para el boliche", indicó Cerezo y resaltó que actualmente en muchos boliches no se respeta ese horario y se deja entrar a los jóvenes a cualquier hora.

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