Cristina paseó ayer por Córdoba la relativa comodidad que hoy le dispensan las encuestas.
Lució calma, segura, y hasta algo más alejada del luto que enarbola desde la muerte de su marido. Casi que su estampa y su discurso muestran la holgura de quien se siente un paso adelante de sus competidores, al punto de que no tiene apuro por anunciar su sueño reeleccionista.
Con un manual que ya expuso en otras provincias (por caso, Santa Fe), también en Córdoba se despachó con una catarata de números y comparaciones que dan cuenta de la bonanza económica acumulada durante los ocho años del kirchnerismo en el poder. Reivindicó el repunte de la producción, la cosecha récord, y la mejora en los salarios, pero también se detuvo a hablar de Córdoba y su suerte atada la gestión nacional.
Comparó ítem por ítem lo que la provincia recibía en 2003 y en la actualidad en materia de coparticipación, aportes del Pami, asignaciones familiares, fondos para obras, y hasta subsidios a la energía. En todos los rubros, el crecimiento –al menos según sus cifras– fue muy marcado.
Esa incursión, que en algunos puntos fue refutada por el gobernador Juan Schiaretti (cuestiona las retenciones al agro y reclama un desfasaje entre lo que Córdoba aporta y lo que recibe en ese renglón), era impensable un par de años atrás. Tras las elecciones de junio de 2009, el kirchnerismo quedó a la defensiva y en Córdoba era “mala palabra”. Nombrar a la Presidenta significaba una carga, de la que puede dar fe Daniel Giacomino, por los costos que pagó el proclamarse soldado de su causa.
Cómo habrá mutado el escenario, que hoy Cristina tiene margen para decirles a los cordobeses, en vivo y en directo, que su gobierno ayudó mucho a la provincia. Hasta se permite imaginar en estos pagos con un apoyo electoral que algunos analistas ya ubican en un piso cercano al 30 por ciento.
El PJ local y los K anudaron una alianza, pero igualmente persisten los chisporroteos. Schiaretti le discute a Cristina la performance económica nacional en la provincia y hasta pidió ayer “tolerancia para quienes piensan distinto”.
Aun así, con la mirada puesta en lo electoral, por ahora las coincidencias son más fuertes que los matices. De hecho, Cristina llegó ayer con 392 millones de pesos para la Provincia y ningún anuncio para el municipio. Esa preferencia se explicaría por los votos que puede darle el peronismo y el casi nulo tributo electoral que dispone Giacomino.


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