El proyecto de la Policía Local no logra los consensos mínimos indispensables en el Concejo Deliberante. Críticas a la estructura local. La reedición del debate sobre la policía comunal.
Se dice que no hay que tropezar dos veces con la misma piedra, pero al parecer Gustavo Pulti está a un paso de hacerlo. El intendente ha gritado a los cuatro vientos la necesidad de contar con una fuerza policial con estructura local, cuando creyó que lo lograría, la oposición cerró filas y la historia se volvió a complicar.
Todavía está fresco el fracaso de la consulta popular por la creación de la policía comunal. Pese a ello el intendente trató de mostrarse al frente de la lucha contra el delito, con suerte dispar por cierto, en una ciudad sacudida diariamente por la inseguridad.
Cuando la provincia aceptó que era necesaria la creación de las policías locales, Pulti seguramente sintió una especie de satisfacción mezclada con frustración. En su fuero íntimo podría decir que le dieron la razón, pero lo cierto es que en su propia ciudad la iniciativa no logró los consensos necesarios.
El convenio firmado con la provincia de Buenos Aires parecía ser el camino. En el proyecto se sumaba la creación de una estructura local para coordinar el accionar de la fuerza provincial, un mecanismo de injerencia en la selección del jefe de policía y algunas cuestiones referidas al control externo. Pero la oposición objetó ese agregado, y afirma estar dispuesta solo a aprobar la creación de la fuerza de prevención local impulsada por Scioli.
La pregunta que surge inmediatamente es ¿Por qué no se aprueba la estructura local pese a que el oficialismo cedió en muchos de los puntos que contenía el proyecto?
Hay una mirada financiera que hace mención a que esta estructura saldría mucho dinero al municipio, y que ese dinero no redundaría en mayor seguridad. A fuerza de ser sinceros, se habló de $5.000.000, suma que no modificaría la realidad presupuestaria del municipio. La discusión pasa por otro lado.
En defensa de los argumentos opositores las acciones del Ejecutivo en materia de seguridad no han sido exitosas, es más parecen por momentos encolumnarse en el camino de la negación que muchas veces marca la discusión por este tema. Sumar una instancia local en la construcción de una nueva fuerza quizás resultaría interesante, sería en parte intentar hacerse cargo del problema. Seguramente las voces disonantes dirán que no están capacitados para lograrlo.
Los que sostienen el proyecto oficialista dicen que los resortes contenidos en él son necesarios para crear una fuerza democrática y participativa; desde la oposición solo quieren aprobar lo firmado con la provincia, sin darle alguna herramienta más al Ejecutivo.
La discusión sigue abierta, los fundamentos financieros son insuficientes frente a la realidad que vive día a día nuestra ciudad. Las cuestiones técnicas puedan mejorarse en un debate serio. Debatir no es solo exponer las posiciones de uno y otro, sino que fruto de esa exposición se pueda avanzar en la búsqueda de coincidencias que permitan arribar a un acuerdo. Al parecer este no es el camino elegido.
Mientras tanto, miles de marplatenses siguen escuchando discursos, algunos miran para otro lado y la mayoría silenciosa, sobretodo en muchos barrios de la periferia, ve como cada día es más complicado sentirse seguros.

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