Dudas sobre límite de venta de tierras a capitales extranjeros

Desde distintas cámaras empresarias piden que la legislación sea clara y se ajuste a la realidad provincial. Las diferentes posturas oscilan entre quienes creen que esa medida podría frenar inversiones y los que creen que no se detendrá la llegada de capitales externos.
Los representantes de diversos sectores empresariales de Mendoza tienen sus dudas sobre las consecuencias que, en la inversión del campo mendocino, puede tener el proyecto de ley que pretende limitar la compra de tierra a extranjeros. Las opiniones están divididas entre quienes creen que no impactará negativamente y los que piensan que podría ser contraproducente para el crecimiento de determinados sectores de nuestra economía.

Aunque todavía nadie sabe cómo quedará el articulado de la ley y si realmente, y como pidió la presidenta Cristina Fernández, se tendrán en cuenta las diversas realidades provinciales; desde los diversos sectores abren el paraguas y vuelven a pedir reglas claras para atraer inversiones. Además, todos coinciden en que aunque es importante legislar la compra de superficie cultivable no hay que olvidar que los capitales externos han sido importante para el impulso de determinadas economías.

En este sentido, hay quienes creen que las "prohibiciones no son buenas" y hasta se preguntan adónde están los capitales nacionales que podrían invertir el dinero en el país pero, en cambio, prefieren llevarlo afuera.

Los empresarios, por otra parte, creen que es muy importante diferenciar la realidad de la Pampa Húmeda (para la que suelen estar dirigidas muchas de las políticas agrícolas) de la existente en las economías regionales. Particularmente, Mendoza se caracteriza por la predominancia de pequeños productores o minifundios en la mayoría de sus actividades agrícolas.

Recordemos que la Presidenta anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley que establece un límite de 20% de las hectáreas cultivables totales del país a la posesión que puedan hacer personas físicas o jurídicas foráneas, estén o no afincadas en el país. Además de la creación de un Registro Único de Tierras Rurales, la mandataria expresó que no se actuará contra los derechos adquiridos.

Desde las diversas cámaras esperan que la discusión en el Congreso sea fructífera y enriquecedora del proyecto presidencial. Mientras tanto, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se comprometió a tener aprobada la ley antes de fin de año.

Las voces

"Sin conocer el proyecto, supongo que cualquier propuesta debería alentar las inversiones", apuntó Miguel Ángel Vespa, presidente de Bodegas de Argentina.

El empresario explicó que en el sector vitivinícola no se han cometido "excesos" en la compra de grandes superficies de tierra pero no olvidó reconocer que las inversiones extranjeras sumaron -y mucho- en el proceso de agregar valor a la vitivinicultura provincial y -por ende- al modo en que la industria principal se ha expandido al mundo.

Si el límite de la posesión se fija -como se ha venido diciendo- en 1.000 hectáreas, el impacto no debería ser tan fuerte en Mendoza debido a que esa misma extensión pareciera ser "mayor" en ciertas economías regionales que en la Pampa Húmeda.

Aquí, no obstante, existen emprendimientos de esa cantidad de metros así como hay proyectos foráneos que apuntan a sumar hectáreas; en especial en el área vitícola.

En este sentido, si la nueva ley no tiene en cuenta las hectáreas ya adquiridas por los capitales foráneos y permite que los que están cerca del límite inviertan en cantidades similares a las que poseen, es una cosa.

Distinto sería el caso si esa limitación la cantidad de hectáreas que muchos ya tienen en la actualidad. "En esta último situación, sería un problema para las inversiones extranjeras y para el desarrollo del sector", admitió Vespa.

Para el representante de los empresarios bodegueros, no hay que perder de vista que el sector necesita de inversión no sólo por el aumento de la demanda sino por la importancia de incorporar tecnología. Si se limita al capital extranjero habrá que limitarse a las inversiones locales. "Lo que no está mal, el tema es ver si existe interés por parte del empresariado local", comentó.

Con un tono similar, Mario Bustos Carra, presidente de la Asociación Olivícola de Mendoza, estimó que se trata de un tema delicado "que debería ser tratado con la altura que requiere y escuchando la opinión de los diversos sectores". El empresario aclaró que se trata de una opinión personal debido a que aún no ha habido tiempo de discutir la propuesta a nivel institucional.

Para él, todos los países establecen reglas en este sentido aunque percibe la existencia de una contradicción entre la necesidad de atraer inversiones y ciertas acciones que se realizan a nivel nacional. En lugar de buscar golpes de efecto, Bustos Carra pidió el armado de un plan de largo plazo con reglas que se mantengan en el tiempo para evitar suspicacias, avivadas o frenos innecesarios.

Por su parte, José Luis Lanzarini, presidente del Fondo Vitivinícola señaló que la cantidad de hectáreas planteadas hasta el momento significan una superficie muy grande para la Vitivinicultura.

El bodeguero admitió que la inversión extranjera ha permitido crecer a la industria del vino en el mundo pero estimó que el límite a la compra de tierras no limitará las inversiones en la provincia. Según su visión, las mil hectáreas propuestas implican una superficie más que atractiva para los empresarios del rubro.

Juan Riveira, al frente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fruta en Fresco (Apeff), expresó que no sería bueno desalentar la inversión extranjera en el área frutícola ya que entiende que se trata de una manera de impulsar el sector; algo que sucedió con la Vitivinicultura en su momento.

Sin embargo, coincidió con Lanzarini en que la cantidad de mil hectáreas no es desdeñable en un territorio como el nuestro. "Creo que se trata de un proyecto que apunta más a La Pampa que a provincias como Mendoza".

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