“No dudamos en usar la violencia en plena la dictadura para defender al colono”

Lo resaltó uno de los dirigentes históricos del movimiento, Eugenio Kasalaba. Consideró que la mayor oportunidad de desarrollo para el pequeño productor pasa por los alimentos. “El próximo paso es abastecer a los comercios”, indicó. Ayer se celebró en oberá el 40º aniversario del Movimiento agrario de misiones (MAM).
El Movimiento Agrario de Misiones (MAM) cumplió 40 años, para celebrarlo realizó una doble jornada de trabajo que culminó ayer en Oberá con un multitudinario acto en el que confirmó su poder convocatoria, especialmente entre los pequeños productores de la zona Centro. En diálogo con este medio, Eugenio Kasalaba, miembro de la organización desde la primera comisión directiva hasta la actualidad, recordó los inicios combativos de la entidad y consideró que en los días que corren, el desafío para el sector que representan es convertirse en el principal proveedor de alimentos para los misioneros, advirtió que para ello será fundamental la asociatividad.

Vale recordar que el Mam nació en 1971 con el objetivo de defender los intereses del pequeño productor. Entre sus integrantes se contaban varios hijos de colonos que habían sufrido en carne propia la Masacre de Oberá (1936). Buena parte del capital simbólico que hasta ahora ostenta, se lo ganó enfrentando a gobiernos militares. En sus primeros años sostuvo una postura combativa frente a la dictadura de Alejandro Lanusse y logró movilizar hasta 7.000 personas en protestas prohibidas por el Estado. También combatió al Proceso, lucha en la que perdió a varios de sus dirigentes.

“El Mam surgió junto con las ligas agrarias en otras provincias. Era plena dictadura militar de Lanusse y sentíamos la necesidad de organizarnos. El antecedente en Misiones era el Movimiento Rural Cristiano, militantes sociales que venían con un mandato de lo que fue el concilio vaticano de Puebla, en México. Venían para preparar a la gente, para lo que se esperaba fuera un país nuevo. A esta zona llegaron personas como Michele Guilbard. Había fuertes inconvenientes con los precios de la yerba, el té y el tabaco”, recordó Kasalaba.

El primer reclamo de la entidad fue el pago de una vieja deuda que tenía la Crym con los productores que equivalía al 30 por ciento del valor de la yerba entregada desde 1965 hasta 1971. “Con ese mandato, el 8 de septiembre de 1971, con el acompañamiento de Monseñor Kémerer, juntamos a 3.000 productores en Oberá y fue tan fuerte el reclamo que antes de fin de ese año, todos los productores cobraron ese 30 por ciento, con intereses y todo. Eso dio tanta fuerza que la gente empezó a confiar en nosotros y a entender que valía la pena organizarse. Así el Mam siguió creciendo a pesar de que estábamos en pleno gobierno militar”, relató.

“Me acuerdo que cuando se decretaba un paro se paralizaba la Provincia. No dudábamos en recurrir métodos violentos para enfrentar las injusticias, se trancaban con árboles las rutas, se tiraban ‘clavos miguelito’. Era la forma de hacerse valer en aquellas circunstancias”, reconoció.

Desde la vuelta de la democracia en el 1973, crecieron las divisiones internas dentro del Mam, ya que algunos dirigentes pensaban que había que tomar partido y otros preferían mantenerse al margen. “En el 74 sufrimos una división, se arman las Ligas Agrarias y el Movimiento Agrario. Las Ligas iban más al enfoque político, en las elecciones del 75 participaron como Partido Auténtico. Esto generó internas dentro del grupo, porque muchos entendían que la política no era para el agricultor”, rememoró.

Pese a estas divisiones el movimiento seguía fuerte en 1976, cuando llegó el golpe tenía 266 nucleos de base en todo Misiones. “Cuando llegó el Proceso nos propusimos organizarnos para que seguir fuertes y que no nos pasara lo mismo que a la generación anterior 40 años antes (Masacre de Oberá), pero al final la represión fue muy fuerte”, dijo. La dictadura persiguió y mató a dirigentes del Mam como Pedro Peczak, uno de los miembros fundadores, mientras que otros fueron obligados al exilio. En esas condiciones, la organización perdió su poder de acción.

Con el nuevo regreso de la democracia en 1983, el Mam se reunió y en 1987 realizó una manifestación en reclamo de subas en los precios del té.

Con las políticas neoliberales de los ‘90, los reclamos agrarios volvieron a tomar fuerza y el movimiento participó activamente en ese proceso. “Se decía que el único modelo posible era el del mundo globalizado, que el pequeño productor tenía que desaparecer, que era inviable, que Misiones tenía que ser pino y algo de turismo. Nosotros resistimos”, indicó.

Paralelamente, la organización proponía un modelo alternativo basado en la producción de alimentos. “El 26 de agosto del ‘95 empezamos la primera Feria Franca en una plaza de Oberá con 7 productores. Crecimos tímidamente y hoy tenemos más de 2.000 familias en la provincia. Cuando escuchamos desde la Nación o la Provincia que tenemos que ser productores de alimentos, nos alegramos porque nosotros dimos la patada inicial”, aseguró Kasalaba

Para el dirigente el próximo paso para consolidar a este modelo tiene que ser el crecimiento en los mercados. “La idea es que la agricultura familiar abastezca a los comercios para que todo lo que se consuma sea producido en Misiones. No sólo vender en ferias sino también al por mayor, ese es el camino”, sentenció.

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