WASHINGTON.- El secuestro de un chico de cinco años, retenido en un búnker en el estado de Alabama durante una semana por un veterano de Vietnam, que tuvo en vilo a todo Estados Unidos, terminó ayer con la liberación del pequeño y la muerte del secuestrador.
El menor, que mañana cumple seis años, fue recuperado intacto y se encontraba en buen estado de salud. Después de su liberación a manos del FBI, fue trasladado a un hospital, en donde lo sometieron a diferentes estudios.
"Ha terminado", dijo uno de los agentes que participó de la operación, que pidió no ser identificado por su nombre. "El chico está bien", sostuvo.
Steve Richardson, otro de los agentes especiales del FBI en el caso, indicó que la agencia federal decidió actuar cuando vio que las negociaciones con el secuestrador, Jimmy Lee Dykes, estaban estancadas.
El chico, del que se dio a conocer su nombre, Ethan, y que padece el síndrome de Asperger (un tipo de autismo), no sufrió heridas, aunque en el momento del asalto a la casa de Dykes se temió por su vida, ya que el secuestrador portaba un arma.
El veterano de Vietnam, de 65 años, había asaltado el martes pasado un colectivo escolar en las cercanías de la ciudad de Midland, en el estado de Alabama, y matado a tiros al conductor antes de llevarse a Ethan. Todavía se desconocen los motivos del secuestro del pequeño, que también sufre un trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
Los negociadores, parte de un gran despliegue de agentes locales, estatales, del FBI y fuerzas especiales, se comunicaron todo el tiempo con Dykes a través de una tubería que sale del búnker, construido por el propio secuestrador.
El pequeño habitáculo, que se encontraba a más de un metro de profundidad, contaba con comida, electricidad y una televisión, así como con mantas y calentadores eléctricos, por lo que se temía que la situación pudiera alargarse aún más tiempo.
Según testigos contactados por la cadena CNN, durante la tarde de ayer se escucharon explosiones y lo que podrían ser rondas de disparos de rifle en los alrededores de la propiedad de Dykes, poco antes de que se anunciara que el secuestrador había muerto.
Según los vecinos, Dykes era un hombre huraño que se había mudado a la zona de Midland hacía dos años, y solía ser visto patrullando la propiedad en la que vivía con un arma y una linterna durante la noche.
El drama del pequeño Ethan ocurre en medio de renovadas preocupaciones sobre la violencia con armas y la seguridad de las escuelas en Estados Unidos, después de que un tiroteo en diciembre dejó 20 chicos y seis adultos muertos en una escuela de Connecticut.
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