Fernando GonzalezLas ventajas macroeconómicas que muestra la Argentina en estos años nunca parecen suficientes para terminar, o al menos para reducir, los niveles alarmantes de inseguridad que siguen vigentes en el país. Ayer hubo tres policías asesinados en el conurbano bonaerense y otros dos heridos de gravedad que se suman a las víctimas permanentes de este flagelo, consecuencia directa de la impotencia estatal y la desigualdad entre los sectores más ricos y los más pobres de la sociedad. Esta vez fue un robo en una pizzería de Villa Madero y otro en un ataque a un blindado del Banco Provincia en la autopista Panamericana a la altura del partido de Escobar. Las imágenes de familias destrozadas y la sensación de impunidad se expanden en toda la geografía nacional aunque se repiten con frecuencia dramática en la provincia de Buenos Aires.
El buen precio de la soja; el rendimiento positivo de los bonos y los acuerdos para regularizar las deudas con los acreedores internacionales deberían tener su contrapartida en una acción más decidida de la Presidenta y de los gobernadores para que el Estado le destine a la seguridad los recursos suficientes para obtener las soluciones.
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