La catástrofe aérea de Smolensk logró sin proponérselo que Polonia y Rusia dejen a un lado sus tradicionales diferencias. Una reparación impensable tiempo atrás. "Es una paradoja, pero esta desgracia es una oportunidad para la paz", dice la prensa.
"Es una paradoja, pero la tragedia de Smolensk es la oportunidad de unir nuestras naciones como nunca antes", se podía leer ayer en uno de los diarios polacos más importantes de Polonia, la Gazeta Wyborcza. No en vano, desde Varsovia se aprecia que Moscú se haya volcado para ayudar a Polonia en este trance, organizando la llegada de los familiares de las víctimas, alojamientos, atención psicológica y reconocimiento de cadáveres. "He visto a Putin como a un ser humano, me llegó muy dentro la imagen de su apoyo a Tusk cuando se arrodillaba, eso me convenció", afirmó en una entrevista el ex embajador polaco en Rusia, Stanislaw Ciosek.
Para Ciosek, "hacían falta gestos y simbolismos" que ayudasen a calentar unas relaciones entumecidas durante demasiado tiempo. Por supuesto, no faltan los que no pueden olvidar que la delegación que viajaba en el avión presidencial se dirigía a los actos en memoria de los asesinados en el bosque de Katyn, en Rusia, donde en 1940 perdieron la vida más de 20.000 oficiales polacos a manos de servicios secretos estalinistas.
Y es que para muchos polacos Katyn es un lugar "maldito", una tierra de dolor para Polonia que simboliza las difíciles relaciones que a lo largo de los últimos siglos han mantenido Varsovia y Moscú, unas complejas relaciones insertas en la memoria colectiva polaca que los gestos de solidaridad tras el accidente aéreo no siempre ayudan a superar. Los ex presidentes polacos Aleksander Kwasniewski y Lech Walesa se referían a Katyn como a "ese lugar maldito", relacionando inmediatamente los acontecimientos de 1940 con el siniestro del avión presidencial.
"Allí murió la elite militar y cultural polaca (en referencia a los más de 20.000 asesinados), ahora lo hizo la de la actual República", decía Kwasniewski tras conocer la noticia. Otras voces, como la del profesor e historiador Tomasz Nalecz, piden que no se mezclen los dos acontecimientos y llaman a la serenidad a la hora de volver la vista y analizar la historia polaca. "Aunque sobre el siniestro de Smolensk y la masacre de Katyn planea lo mismo, no se pueden combinar estas dos tragedias", subraya el profesor, quien no duda en criticar a los ex presidentes Walesa y Kwasniewski por sus afirmaciones en caliente.
El último adiós al presidente Lech Kaczynski
Los polacos podrán dar su último adiós al cadáver del presidente Lech Kaczynski, que será velado a partir de hoy antes de recibir sepultura, junto al de su esposa Maria, que fue hoy identificada, informaron funcionarios polacos.
El féretro cerrado con los restos de Kaczynski se instalará en una capilla ardiente en el palacio presidencial a partir de mañana, anunció el portavoz de la oficina de la Presidencia, Jacek Sasin, en Varsovia. El cuerpo llegó el domingo al país, tras ser identificado por su hermano gemelo Jaroslaw, líder de la oposición.
La pareja presidencial será enterrada junta después de un funeral en memoria de las víctimas fijado para el sábado, dijo Sasin. "Nos gustaría que todo polaco que desee rendir sus respetos al presidente pueda venir y estar delante del ataud", añadió.
Kaczynski y su esposa son dos de las 96 víctimas mortales del accidente de avión producido el sábado en Smolensk, al oeste de Rusia, que se cobró también la vida 95 funcionarios de alto rango, incluyendo el presidente del banco central y de la jefatura mayor del Ejército.
La ministra de Sanidad, Ewa Kopacz, dijo que algunos de los cuerpos se encuentran en tan mal estado que requerirán análisis de ADN para ser identificados.
Entre tanto, en medio de una semana de luto oficial establecido en recuerdo de las víctimas en Polonia, el presidente del Parlamento, Bronislaw Komorowski, que asumió las funciones de jefe de Estado hasta la celebración de nuevas elecciones, tomó las primeras decisiones en el cargo, nombrando jefe de la Seguridad Nacional al general Stanislaw Koziej.
Una gran multitud de polacos se volvió a concentrar ayer frente al palacio presidencial de Varsovia. Miles de personas depositaron flores y encendieron velas frente al palacio presidencial, al tiempo que continuaban las largas colas que ya el domingo por la he se formaron para firmar en el libro de condolencias.
La tevé rusa predijo la caída
Un canal de televisión georgiano emitió hace cuatro semanas un controvertido documental que resultó ser una especie de macabra profecía, ya que en el filme la trama fingía la muerte del presidente polaco, Lech Kaczynski, debido a un atentado con una bomba rusa en su propio avión presidencial.
Según informan los medios rusos, Kaczynski no había hecho en su momento ningún comentario con respecto al documental, en principio porque se trataba de una ficción.
El envío fue emitido en un canal controlado por el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili.
El propio Saakashvili, señaló que el reportaje, que además contemplaba un supuesto ataque ruso contra su país, se acercaba bastante a la "realidad".
Tras el conflicto armado entre Rusia y Georgia en el Cáucaso en 2008, Kaczynski se había solidarizado con Tbilisi y había visitado con Saakashvili, de forma demostrativa, la zona fronteriza con la república separatista georgiana de Osetia del Sur.
En aquella ocasión, el piloto del presidente polaco se había negado además a aterrizar en la zona del conflicto debido a las malas condiciones, y había elegido un aeropuerto cercano.
Kaczynksi, que debió en ese momento continuar el viaje por tierra, había acusado al piloto, tiempo después, de haberse negado a obedecer órdenes por lo que quiso despedirlo.
Resultó por lo menos curiosa la analogía con lo sucedido en Smolensk, ya que todo apunta a que el piloto fue el responsable de la tragedia y que desoyó la oden de regresar ante el mal pronóstico.

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