En dos tandas, entregaron casi 90 bolsones que se repartieron entre más de 1.800 chicos del Hospital. Los iban a vender en las calles de forma ilegal.
Camiones, muñecas, pelotas, osos de peluche, autos, pistolas de agua, burbujeros, juegos de mesa, sonajeros. Miles de juguetes que pudieron haber sido destruidos terminaron en manos de los pacientes del Hospital de Niños Ricardo Gutierrez.
Ayer llegaron a las oficinas de la Asociación Cooperadora de la institución casi 50 bolsas cargadas de juguetes que fueron decomisados a una organización clandestina que operaba a través de vendedores ambulantes y manteros. La Justicia habilitó a la Ciudad a que los recuperara y los entregara en donación.
Por ese motivo, alrededor de 330 chicos que permanecen internados en el Hospital y otros 1.500 que van todos los días a los consultorios externos tendrán un juguete esta Navidad.
Fueron en rigor 47 bolsas de arpillera plástica, que se sumaron a las 39 que fueron entregadas la semana pasada. Cuatro camionetas pick-ups trasladaron los juguetes desde un depósito en Barracas.
Esta tanda de juguetes estaban originalmente acopiados en un galpón de la Avenida Ramos Mejía al 1500, en Retiro. Allí la Justicia realizó una serie de allanamientos y descubrió el depósito y a una organización clandestina que luego comercializaba los juguetes en la vía pública.
Las inspecciones fueron realizados el año pasado por funcionarios de la Subsecretaría de Uso del Espacio Público y el Ministerio Público Fiscal. "Es mercadería que no va a ser reclamada por las personas implicadas en los delitos, porque no tienen forma de precisar su origen, tampoco poseen facturas que demuestren su compra. Podría estar acopiada durante años hasta que la Justicia ordene su destrucción pero de esta manera le damos un cierre más justo a una situación muy compleja como es la venta ambulante", dijo el subsecretario de Uso del Espacio Público Patricio Distéfano.
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