Pasar del modelo de donación de sangre de reposición al voluntario es una de las principales metas de 2014 del Plan Nacional de Sangre del Ministerio de Salud de la Nación.
La intención es llegar a 25 donantes por cada 1.000 habitantes, a diferencia de 2013 que se logró 20.
La “agresiva” campaña será puesta en práctica también en Santiago del Estero, aunque año tras año se trabaja en el objetivo.
¿Y por qué es importante promover este tipo de donación?. Por un lado, porque hasta el momento no existe ningún otro producto que pueda sustituir completamente a la sangre humana y, por otro, porque cada día decenas de pacientes salvan su vida o recuperan su salud gracias a la transfusión de productos sanguíneos.
Actualmente la donación voluntaria representa apenas el 15 por ciento, y el resto de la sangre requerida por el sistema de salud se obtiene a través de la reposición de familiares y amigos de los pacientes.
Por eso, resulta imprescindible transformar esta situación: para ello, desde la cartera sanitaria nacional se trabaja en la promoción de la donación voluntaria, en la formación de equipos y en fomentar la iniciativa empresaria, con el objetivo de incorporar a la comunidad sana en todo lo que hace a la donación de sangre. Este cambio cultural que, como tal, no ocurre de un día para el otro, resultaría sumamente beneficioso, ya que se dejaría de pedir donantes para cada caso
particular.
Así, la donación de sangre debe entenderse como un ejercicio continuo de solidaridad: los 365 días del año hay pacientes que necesitan la transfusión de algún componente de la sangre para seguir viviendo; la transfusión de sangre salva vidas todo los días; la sangre que se necesita diariamente es mucha y sólo es posible obtenerla a partir de alguien que la done; donar sangre no supone riesgos para la salud del donante.
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