El domingo hubo un incendio de gomas en el relleno sanitario municipal

El domingo hubo un incendio de gomas en el relleno sanitario municipal
Mientras que la empresa concesionaria del servicio habla de incendios provocados por desconocidos, los vecinos se quejan porque las quemas serían cosas de todos los días.

La columna de humo es impresionante, densa y negra y el olor, asqueroso. Por momentos, el intenso solazo del mediodía llega a opacarse a causa de una suave brisa que, desde el este, empuja la humareda hacia la planta urbana olavarriense. Lo que se quema -y produce explosiones similares a las provocados por un disparo- resulta de una mezcla de gomas viejas, ya inútiles, con bolsas de desechos que algunos desaprensivos arrojan en la cava que la empresa Transportes Malvinas debió disponer en un predio especial, a escasos 300 metros del relleno sanitario ubicado en Ituzaingó Norte.

Para la firma concesionaria del servicio, se trata de una práctica debida a quien sabe quién, que esta semana tuvo por lo menos un hecho anterior al del domingo. Los vecinos, sin embargo, hablan de una costumbre repetida por lo menos desde principios de año, que ha sido diaria, con horarios seleccionados entre la tardecita y la madrugada y acrecentada durante los fines de semana.

Este Diario fue testigo del incendio -las notas gráficas son elocuentes por sí mismas- que se tradujo en un humo pesado que, claro, resulta nocivo para todos y atenta contra el medio ambiente y la salud pública de la población, a la que inevitablemente alcanza aún cuando sus rastros no resultan visibles a simple vista.

Fue un llamado telefónico el que alertó a EL POPULAR acerca de esa quema de neumáticos, que supuestamente se habría iniciado este domingo hacia las 4 de la mañana y se prolongaba alrededor de las 11.30, curiosamente alimentada por algún que otro vehículo al que se le permitió desplazarse hasta el foco del incendio para descargar la basura que trasladaba. En la oficina del lugar, y en comunicación telefónica con este Diario, el supervisor de Servicios Hernán Córdoba explicó que, ante un suceso de estas características, "habitualmente se llama a los Bomberos", porque "por orden de la Municipalidad, las gomas se deben colocar en un predio de relleno apartado, en esa cava especial" alejada varios metros del relleno principal y vinculada a él por un camino de relativamente fácil acceso.

Extraoficialmente, se sindica como responsables de esa quema a "cirujas que se ´mandan´ y queman", por lo que la policía habría sido convocada al predio durante la mañana. Córdoba fue más cauto y dijo que "no sabemos quiénes son, pero periódicamente pasan estas cosas. De hecho, éste es el segundo incendio de la semana, que nosotros solemos combatir con tierra. Siempre nos hacen lo mismo".

Basura, más acá

Unos mil o mil quinientos metros antes del actual relleno sanitario comienzan a hacerse visibles los rastros de la basura. No sólo hay ramas que descargan móviles supuestamente vinculados a importantes empresas locales, sino bolsas de residuos particulares en las que de vez en cuando se ve escarbando a alguna mamá con sus hijos hambrientos y, por qué no, alguna bolsa de las que utiliza la concesionaria del servicio. Todo, en medio de hierros retorcidos, desechos de toda índole y hasta animales muertos desparramados a la vera del camino, como rastros de quien no pudo -no quiso, mejor dicho- llegar hasta el lugar reservado para la basura.

Eso resulta impactante, y habla a las claras de una sociedad que no respeta ni se respeta. Sin embargo, ir acercándose paulatinamente a las volutas de humo negro lo es más, dado que se trata de incendios provocados -y prohibidos por legislación - que, según refieren quienes residen en las cercanías, constituyen "una práctica habitual".

Mónica Tabares y su esposo son cuidadores en un establecimiento aledaño al relleno. Ella sufre una dolencia pulmonar conocida como EPOC, por lo que el humo "para mí es tremendo, además de contaminante", reflexionó ante el grabador después de contar las horas que habían pasado desde que se despertó, a la madrugada, alertada por las explosiones de la quema.

Ella y otros moradores de Ituzaingó Norte narraron que la serie de quemas se inició con el año, hace unos veinte días, y que la presencia de los Bomberos Voluntarios -tal como lo describe Córdoba- no es habitual en el sector. Sí son periódicas, en cambio, las visitas de camiones que descargan neumáticos en esa cava especial, que obedeciendo a la normativa, debería taparse -y no eliminarse por fuego- una vez a la semana.

Los vecinos, mientras tanto, han realizado diversas gestiones ante las autoridades comunales, denunciando estas quemas y las anteriores, que solían registrarse periódicamente en el ex basural, unas cuadras más acá y siempre sobre terrenos municipales. Los más memoriosos hablan de supuestos acuerdos con "cirujas" para ocupar esas tierras, pero no existe documentación alguna que avale esos dichos.

Lo cierto es que actualmente, ninguna dependencia municipal parece responder a los reclamos de quienes sufren las consecuencias directas de estos hechos. Porque las indirectas, claro, nos llegan a todos. Como dice uno de las vecinos "este es un problema de salud pública, esto nos está contaminando a todos, no podemos respirar sano los de acá, pero tampoco los de allá, porque no se nota, pero en la ciudad lo tienen en el aire. Entonces, somos ella, yo, nuestros hijos y también los tuyos".

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