“El fruto del amor es el servicio”, expresaba la Madre Teresa de Calcuta, una frase que resume el trabajo incansable y desinteresado que dejó en la comunidad correntina el padre fray Pablo Ferreyra OFM. En el santuario de Nuestra Señora de la Merced, el arzobispo, monseñor Andrés Stanovnik, presidió ayer a las 20 la misa exequial para despedir sus restos, ceremonia que generó fuertes emociones entre los presentes.
El templo estuvo colmado de fieles, a tal punto que muchos escucharon desde afuera la misa, donde el dolor y la congoja fue inminente ante la pérdida de una “persona de Dios”, como se referían los fieles.
El padre Pablo fue el coordinador permanente de distintos grupos pertenecientes al Santuario de La Merced como de la parroquia San Francisco Solano. “Dio la vida hasta morir, fue servicial y tuvo un trabajo fecundo en la comunidad”, expresó a este medio Víctor Zaracho, referente de prensa de la parroquia.
Cabe destacar que hoy se realizarán dos misas; una a las 8:30 y otra a las 10 para despedir los restos del padre Pablo.
Vivió 5 años en Corrientes
A los 49 años de edad el padre fray Pablo Ferreyra murió a causa de un tumor cerebral. Nacido un 7 de junio en Clorinda, Formosa, desde muy chico sintió el llamado de Dios.
El fray se formó en la Orden Franciscana Menor y tuvo como profesor al cardenal Jorge Bergoglio. En enero de 2006 llegó a Corrientes para administrar el santuario de la Merced y San Francisco Solano. Sus restos serán trasladados hoy a las 14:30 al cementerio San Juan Bautista.


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