El dolor y la frustración reinan entre los héroes anónimos de Fukushima

Se expusieron a la radiación para abastecer de energía eléctrica a la planta nuclear averiada
TOKIO.- La luz se había cortado. Los camiones estaban estacionados en círculo, con los faros encendidos, creando una escena llena de misterio. Un gerente de la Tepco explicó que la planta nuclear Fukushima I había sido azotada por un gigantesco tsunami y sacudida por explosiones de hidrógeno que la habían vuelto elevadamente radiactiva. Algunos trabajadores lloraban.

Esa era la escena en la Aldea-J, a 20 kilómetros de la planta, la noche del 15 de marzo. Cientos de bomberos, fuerzas de defensa civil y trabajadores de la compañía se reunieron para discutir la mejor manera de recuperar los sistemas refrigerantes e impedir que el combustible nuclear se recalentara.

"Había tantas ideas que la reunión se convirtió en un ataque de pánico", dijo un veterano de la Tokyo Electric Power (Tepco). "Hubo serias discusiones sobre qué hacer, cómo usar las líneas eléctricas, qué instalaciones emplear", agregó.

Los empleados que trabajan para restablecer el orden en Fukushima son considerados héroes, ya que impiden que la segunda entre las calamidades nucleares más graves del mundo se agrave aún más. A diferencia de sus jefes, que se presentan ante el público para explicar por qué la compañía aún no ha logrado aplacar los reactores, los trabajadores son anónimos.

En entrevistas y mails , varios trabajadores expresaron su frustración ante la lentitud de los esfuerzos de recuperación, las órdenes contradictorias y los obstáculos inevitables como los caminos intransitables.

"Mi ciudad desapareció", escribió un trabajador llamado Emiko Ueno, en un mail conseguido por The Times. "Mis padres siguen desaparecidos. Todavía no puedo ingresar al área debido a la orden de evacuación, y tengo que trabajar en este estado mental. Llegué al límite."

En los primeros días después de la tragedia, muchos trabajadores tuvieron poco tiempo para hacer declaraciones. Una explosión voló el techo de uno de los edificios de los reactores, lo que intensificó el miedo a una posible exposición a la radiación a gran escala. Para estabilizar los reactores y reanudar los sistemas de enfriamiento, la compañía reconectó la planta al tendido eléctrico.

Misión

El 14 de marzo, los jefes de la empresa advirtieron a los operarios que la misión era peligrosa y que tenían la libertad de no participar. Pocos se marcharon. Después de reñidas discusiones acerca de cómo actuar, el 16 de marzo los grupos se dirigieron a la planta de Fukushima. Todos llevaban una máscara y vestían un traje especial. Allí improvisaron malamente una conexión que llevaba electricidad desde una subestación cercana hasta la planta.

"Yo quería conectar el cable para que la planta volviera a tener electricidad, pero los técnicos nucleares querían comprobar el grado de seguridad de los instrumentos", dijo un trabajador. "Estaba tan entusiasmado que no podía soportar la lentitud con que se tomaban las decisiones."

Cuando se conectaron las líneas eléctricas, los trabajadores se retiraron a esperar en la Aldea-J. Su paciencia fue recompensada. Dos días más tarde, docenas de operarios que habían terminado sus tareas estaban sin hacer nada, cuando su jefe se dirigió hacia una pizarra donde estaba escrita la lista de cosas por hacer. Junto al último ítem, escribió ryo , que significa "completado".

Muchos usaron las cámaras de sus celulares para tomar fotos de la palabra escrita al final, que estaba rodeada de un círculo de tinta roja. Como no tenían cerveza, todos celebraron con Coca-Cola.

Antes de regresar a Tokio, los operarios fueron revisados para determinar qué cantidad de radiación habían absorbido. Se descubrió que ninguno había recibido una cantidad excesiva de radiactividad. En Tokio, se les dio un día libre. Muchos se dedicaron a dormir; otros se quedaron pegados al televisor, cautivados por las imágenes de las plantas en cuya reparación habían trabajado.

"Cuando volví, no podía dormir", dijo el veterano trabajador. "Estaba exhausto, pero también sobreexcitado", añadió.

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