La apertura del cepo cambiario no trajo beneficios ni tranquilidad para el ciudadano de a pie. Durante el fin de semana, el supermercado Walmart remarcó productos en las góndolas, aplicando entre un 20 y 50% de aumentos.
Precios disparatados
Vacío. Es como quedará el bolsillo del trabajador argentino antes de fin de mes con la inflación que se registra.
A tres días del anuncio de la liberación del cepo cambiario, algunos supermercados ya aplicaron subas en alimentos; bebidas; limpieza y perfumería. Por ejemplo, el domingo Walmart tenía a sus empleados cambiando los precios de góndola de los alimentos porque en el sistema ya estaban cargados con el incremento. A muchos clientes se les cobró el precio impreso, como a un periodista de Norte que compró toallitas húmedas QSoft; cuyo valor era de $15,80 y en el verificador le decía $23,70.
Otro cliente que llevaba un pack de la cerveza Quilmes Night, cuyo valor decía $99, al momento de pasar por caja era de $148. En el primer caso, el aumento fue del 50%, mientras que en la bebida alcanzaba el 49,9%. Esta situación se repetía en varias cajas cuando el cliente se quejaba de la diferencia de precios. La empresa optó por no condenar al comprador y asumir el costo, cobrando lo que el valor de góndola decía.
NORTE salió a ayer a recorrer el microcentro a ver qué decían comerciantes y compradores de la nueva situación que plantea la compra del dólar. Los únicos locales en donde se no registraron variaciones en los precios son los de indumentaria y calzado, que ya iniciaron la liquidación de temporada. Pero no son los más consultados.
En el Carrefour de la Peatonal y avenida Alberdi el acuerdo de Precios Cuidados no tiene ningún tipo de señalización en los productos y en todo el local no hay cartel que indique que en ese local uno puede encontrar ese beneficio. Algunos de los productos más buscados de este convenio, como el aceite Natura de 900 cm3 a $7,60, no está en la estantería, y la marca Ideal del mismo tamaño está a $7,55, un centavo más de lo que propone Precios Cuidados. Mirando góndolas con atención uno se encuentra con productos que presentan diferencias: el kilo de Arroz Dos Hermanos en el estante dice $9,89 y en el verificador de precios $10,44.
Como pocas veces visto, casi todos los clientes que estaban comprando en Carrefour ayer recurrían al aparato de verificación para corroborar que sea el valor de góndola. Doña Estela, una señora de 67 años, dijo que “estaba cansada de que la góndola diga un precio y sea otro en caja, porque ahí uno no se vuelve a cambiarlo y paga lo que le dicen”.
Estaba cansada de que la góndola diga un precio y sea otro en caja, porque ahí uno no se vuelve a cambiarlo y paga lo que le dicen
Toda la vidriera de esta cadena, al igual que su interior, no exhibía carteles con ofertas de almacén; limpieza o perfumería como es común encontrar. Tampoco los productos del acuerdo están señalizados de forma distintiva y si uno quiere encontrarlos debe ir con el listado impreso de la web Precios Cuidados para identificarlos. Solamente hay carteles que indican las promociones de compra con tarjetas de débito y crédito.
Con esta situación, difícilmente los consumidores puedan ser los principales controladores del acuerdo de precios nacional, como lo pide el gobierno. Más aún si tenemos en cuenta las declaraciones del vicepresidente de la Cámara de Supermercados, Miguel Simons, quien sostuvo que los distribuidores mayoristas de nuestra región suspendieron la entrega de mercadería por la remarcación.
Recordemos que Precios Cuidados fue lanzado el 20 de diciembre pasado, cuando el dólar cotizaba $6,42 a la venta oficial. Su vigencia en nuestra provincia comenzó el 13 de enero, dos semanas atrás, y era la promesa del gobierno nacional para frenar la inflación y especulación de precios. A un mes y una semana del acuerdo, el dólar alcanzó un 20% más: está a $8,02.
No hay que ser un experto economista para darse cuenta que estos factores repercutirán directamente en el precio final de los productos porque es la misma estructura económica la que establece y justifica el impacto en la cadena de valor. La liberación de compra del dólar genera una corrida especulatoria que tiene su repercusión en los precios de todos los artículos y es cuestión de tiempo que almacén, frutas, verduras y carnes comiencen a aumentar al ritmo de la pérdida de ganancias que provoca el dólar para el empresariado. Una vez más el bolsillo del trabajador es el que paga el costo de una economía que beneficia a unos pocos.
El presidente de la Cooperativa Frutihortícola de Resistencia, Américo Barúa, explicó que “esta situación del dólar no justifica aumentos en el sector de frutas y verduras, que si bien pueden sufrir cambios en su precio en los próximos meses, no serán por el dólar sino por las condiciones climáticas o el combustible”. Barúa remarcó que el valor de las frutas finas, como durazno y ciruelas, “se debe a las heladas que golpearon a la zona de Mendoza y hoy tenemos poca producción circulante que hace que su precio sea mayor”. Recordemos que éstas son de las frutas más caras, cuyo valor del kilo ronda entre los $30 y $40 en el mercado.
Esta situación del dólar no justifica aumentos en el sector de frutas y verduras, que si bien pueden sufrir cambios en su precio en los próximos meses, no serán por el dólar sino por las condiciones climáticas o el combustible
En blanco
A excepción de la casa Garbarino, las demás tiendas de electrodomésticos no exhibían precios en los artefactos. En Musimundo se debían consultar a los vendedores, mientras que en Frávega los artículos tenían un cartelito en blanco. Todos los vendedores consultados coincidían en que lo que más aumentaron fueron los TV plasma y los aire acondicionado. Las pantallas mostraban aumentos de hasta $500, mientras que los aires llegaban a los $1.000. Si alguien vio los carteles callejeros que anunciaban el acondicionador de 2.300 frigorías a $3.600, sepa que hoy está $4.950, unos $1.350 más. Si bien ninguna casa suspendió los créditos personales, hay que saber que los mismos se otorgan con un margen mayor entre el valor de contado del electrodoméstico y su chance de financiación.
Más caro. El dólar cotizó a $8,13 a la venta ayer en Chaco: 12 centavos más que la cotización que establecía el Banco Nación.
Esto mismo se repitió en los paquetes de viajes: muchas agencias de turismo comunicaron a los clientes que había reservado paquetes, que a partir de la fecha destinos como Brasil tenían un incremento de $500 sobre el valor que ya habían reservado.
La sensación de descontento e incertidumbre se instaló en la calle: comerciantes y compradores se mostraron preocupados y desconfiados de lo que traerá esta nueva medida del dólar. Algunas cosas están claras con el dólar: primero, los $7.200 implican dos sueldos mínimos, es decir, que la persona que recibe esto en mano o bien tiene dos trabajos o bien tiene mucha antigüedad y beneficios; segundo, la mayoría de los trabajadores argentinos está por debajo de esta cifra de salario mensual, por lo cual es una medida que beneficia a unos pocos y sin ser exagerados, máximo un 40% de los argentinos; y tercero, nuevamente el costo de esta medida y su impacto en la economía local lo siguen costeando el 60% de los argentinos, que con suerte están en blanco y no son jubilados.
“Este es el precio hoy”
Con esa frase los vendedores de los más diversos rubros de la ciudad resolvían la situación que planteó el viernes la apertura del cepo cambiario. Norte entró en una casa de electrodomésticos, una tienda de ropa, una casa de deportes, un negocio de iluminación y la oración fue la misma. Un vendedor de Frávega comentó que “la gente venía a comprar por miedo a que mañana aumente”. Otro comerciante de una conocida casa de iluminación comentó que desde el sábado se frenó la venta de artefactos de iluminación para patios y piletas, algo que se vende muy bien en verano.
El malestar de la gente
Si bien los resistencianos se quejaron de los aumentos en todos los rubros, la Peatonal, los supermercados y los negocios estaban concurridos. César, un jubilado, andaba buscando precios para aire acondicionado y dijo que “lamento haberme decidido ahora a comprar, lo hice porque tengo una platita, pero mejor compro hoy que está a $5.000 y pico antes que mañana esté al doble”.
En las tiendas de electrodomésticos, que durante diciembre estuvieron repletas, había mucho espacio para mirar artefactos, pero no para comprar precios. La única que tenía salón lleno era Garbarino, pero la dinámica general de la gente era entrar, preguntar y seguir a la próxima, en busca del precio justo.
La gente venía a comprar por miedo a que mañana aumente
Alicia, una docente de primaria, comentó que estaba en busca de una heladera y que andaba buscando precios accesibles, “por ahora no vi muchas diferencias con lo que venía viendo meses atrás, en octubre estaba a $4.500 y hoy tendré que pagar casi $6.000”.
Un taxista de la Peatonal fue más contundente: “El gobierno hace lo que quiere y nosotros seguimos comprando cosas porque no queda otra. Así es la cosa”.
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