A través de la devaluación, el Gobierno buscar acortar la brecha entre el oficial y el paralelo, pero se corre riesgo de más inflación.
En la tarde de ayer, el dólar informal alcanzó los $ 10,60 en el centro de Mendoza. Esta cotización, es la más alta registrada en la provincia desde que inició el cepo cambiario, a fines de octubre de 2011.
La anterior marca más alta había sido de $ 10,50 el 7 de mayo del 2013. En esa ocasión, una suba de $ 1,60 en solo dos semanas y una brecha del 99% entre el blue y el dólar oficial, desató la alerta en el gobierno, que inmediatamente intensificó sus esfuerzos por controlar el mercado paralelo.
Esta vez, los disparadores del blue son otros y la brecha con el oficial es mucho menor (56,57%). Sin embargo, el economista experto José Vargas, asegura que el gobierno nacional está más preocupado que nunca por el comportamiento del dólar en el mercado paralelo.
“Desde que se formó el nuevo Gabinete, se ha querido reducir el atraso cambiario y acortar la brecha con el blue. La herramienta ha sido por supuesto la devaluación”, explicó.
En la jornada del lunes, algunas casas de cambio vendieron el dólar oficial a $ 6,77, continuando con la escalada que la moneda norteamericana ha mostrado en los últimos meses, como consecuencia de la estrategia utilizada por el gobierno.
Si se mira hacia atrás, se percibe con facilidad la aceleración de la devaluación. A mitad de enero de 2013, el dólar oficial se encontraba a $ 5. Es decir que en exactamente 12 meses, la devaluación fue del 35,4%.
No obstante, si la devaluación mantuviera durante los próximos doce meses el ritmo que alcanzó en los últimos 30 días (13 de diciembre al 13 de enero), alcanzaría un índice devaluatorio del 75% en 2014.
Mirada a corto plazo
Si bien el experto José Vargas aseguró que las condiciones están dadas para que la tendencia devaluatoria actual se mantenga por algunos meses, también recomendó no ver más allá de marzo.
“El Gobierno tiene margen para seguir devaluando, por que el dólar está muy atrasado y por que la economía ya viene trabajando desde hace varios meses con un dólar mucho más alto (a cotización blue)”, indicó.
Como consecuencia de la devaluación, aparece un punto a favor, que es la mejora de la competitividad del sector exportador, pero a su vez, se presentan otros factores negativos que podrían imponer un límite a la “libertad devaluatoria” del gobierno.
“El peligro, es que la crecida del dólar oficial se traduce en empobrecimiento del sector asalariado, generando mayor presión salarial y más inflación”, comentó.
Coincidió con esta lectura el economista Sebastián Laza, recordando que la relación entre devaluación e inflación es inevitable.
Respecto a la ganancia del sector exportador, el economista opinó que los efectos positivos se verán rápidamente en los granos y otros commodities, pero no se apreciarán en otras industrias con alto valor agregado, que durante los últimos años han perdido mercados muy difíciles de recuperar.
Laza comentó además que el efecto devaluatorio se verá también reflejado en las importaciones. “Al ser más caras, es de esperar que caigan las importaciones de productos que son sustituibles”, mencionó.
Por último, respecto al comportamiento de la brecha entre dólar oficial y paralelo, los economistas coincidieron en que cualquier incidencia política, podría generar una nueva suba del blue, por lo que será clave la cautela con que se maneje el gobierno.
De cualquier forma, aseguraron que “es imposible” que la brecha entre ambos se acorte a 0%.
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