El Movimiento de Familiares de Víctimas de la Inseguridad que todas las semanas se reúne para recolectar información y reclamar justicia está haciendo un relevamiento sobre los homicidios en ocasión de robo y sostienen que en La Matanza, donde viven más de 2 millones de personas, los asesinatos se han multiplicado y son cada vez más sangrientos.
Sus cifras son contundentes: en lo que va de 2014 se registran 36 muertos por la inseguridad en ese distrito del conurbano. Un promedio que va más allá de un homicidio por semana.
Esa cifra representa un incremento del 44 por ciento, si se los compara con los 25 homicidios registrados el año pasado, según los datos oficiales que ellos mismos pudieron recolectar.
Dicen que el 66 por ciento de esos asesinatos fueron perpetrados por menores de edad de los barrios marginales de la periferia, muchos de ellos adictos al paco u a otras drogas. Precisan que la mayoría de las muertes se producen en hechos de robo automotor y en intentos de entraderas en viviendas.
La multiplicación de asesinatos fue reconocida por el nuevo jefe de la Policía Departamental de La Matanza, comisario inspector Walter Golia. "La situación es muy compleja -dijo el jefe policial-. Hay mucha gente armada y muchas disputas que terminan a los cuchillazos. Yo recién me hice cargo del distrito, pero nuestras estadísticas dan cuenta de que, efectivamente, hay un notable incremento de crímenes en ocasión de robo."
En la Justicia, las fuentes del Ministerio Público fueron mas allá y describieron la situación en forma contundente: "En un solo turno de 15 días, a un fiscal de homicidio de La Matanza le tocó intervenir en 17 crímenes. Algunos fueron en riñas; otros, ajustes de cuentas, y hubo homicidios en ocasión de robo. Las cifras no se mantienen constantes. Pero hay muchos crímenes", contó un funcionario judicial.
Los familiares de víctimas de la inseguridad aseguran que la situación en La Matanza registró una cierta mejora cuando estuvieron presentes los efectivos de la Gendarmería Nacional. Por eso ven con buenos ojos que regresen los efectivos de esa fuerza que se han retirado. "Lo que pasa es que a la policía ya no la respetan. Muchas veces los uniformados son del mismo barrio que los delincuentes y no les piden documento. En cambio, los gendarmes son más duros y por eso había un poco más de seguridad cuando ellos estaban aquí", dijo preocupada Alejandra Gialluca, hermana de una víctima de entradera en este distrito.
El jefe Golia no niega que pueda haber policías corruptos, pero aclara que lo que más le preocupa es el poder de fuego que hoy poseen los delincuentes.
ARMADOS HASTA LOS DIENTES. "Para cometer un delito menor llevan ametralladoras y pistolas automáticas. Los policías se la juegan en los lugares más alejados como Virrey del Pino. Esta semana que pasó, por ejemplo, un grupo de delincuentes fue sorprendido cuando intentaba realizar una entradera. El patrullero recibió varias ráfagas de ametralladoras e impactos de balas de pistola 45, que es un calibre de arma de guerra. No le dieron tregua, pero pudimos detenerlos. Ahora lo que les pido a mis hombres es que ante actitudes sospechosas pidan apoyo de inmediato antes de actuar. Hoy la mano está muy peligrosa", sentenció.
Son varios los lugares "calientes" para todo aquel que ha vivido o trabajado en La Matanza, un distrito sobrepoblado con 2,2 millones de habitantes y con uno de los mayores índices de mortalidad infantil del conurbano bonaerense.
Puerta de Hierro, San Petesbusgo y Villa Palito son los tres asentamientos dominados hoy por la droga y el delito. Allí, los pasillos están bien custodiados por menores que utilizan armas y el ingreso y circulación por los corredores es prácticamente imposible.

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