El ingreso per cápita familiar en los aglomerados más ricos como la Ciudad de Buenos Aires, Ushuaia y Río Gallegos es alrededor del doble de la media del país, mientras que los más pobres, como Formosa y Santiago del Estero, tienen ingresos de alrededor de la mitad de la media.
A pesar de que las transferencias automáticas de fondos de la Nación a las provincias crece fuerte, la desigualdad se mantiene y su "marginal reducción" se explica por la mejora de la distribución del ingreso en cada aglomerado.
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BUENOS AIRES (NA).- La sustancial desigualdad entre regiones del país se redujo sólo marginalmente en los últimos cinco años, por lo que las zonas urbanas más ricas siguen teniendo ingresos per cápita cuatro veces superiores a las más pobres.
A pesar de que las transferencias automáticas de fondos de la Nación a las provincias crece fuerte, la desigualdad se mantiene y su "marginal reducción" se explica por la mejora de la distribución del ingreso en cada aglomerado.
De acuerdo a un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea, para corregir la brecha regional se necesita avanzar en infraestructura, formalización del empleo privado y capacitación.
El ingreso per cápita familiar en los aglomerados más ricos como la Ciudad de Buenos Aires, Ushuaia y Río Gallegos es alrededor del doble de la media del país, mientras que los más pobres, como Formosa y Santiago del Estero, tienen ingresos de alrededor de la mitad de la media.
Así, los hogares de las áreas más ricas tienen ingresos cuatro veces superiores a los de las áreas más pobres, indicó el informe del IERAL.
Si bien para ciudades grandes pobres como Resistencia y Corrientes mejoró la situación relativa entre los años 2004 y 2009, la enorme distancia de ingresos entre aglomerados no se ha acortado.
Por ello, la mejora en la distribución del ingreso del total país se debe más bien a una reducción de la desigualdad al interior de los aglomerados, más que entre aglomerados.
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