La víctima es Roberto Romero, presidente de la vecinal de dicho distrito. Autores ignorados dispararon contra su casa y rompieron los vidrios de una ventana.
Sólo por obra de la buena fortuna, el episodio no tuvo consecuencias personales.
La bala ingresó a un ambiente donde habitualmente varias personas desarrollan actividades, que al momento del ataque se encontraba vacío.
La oscuridad que impera en dicha zona jugó a favor del o de los autores del hecho que tras ejecutar el ataque, escaparon entre las sombras de la noche.
Relato directo
Laura Borque es la esposa del dirigente vecinalista. Esta mañana mantuvo un diálogo con este diario y narró la secuencia del hecho.
“Anoche, aproximadamente a las 22.30 estábamos por cenar con mi esposo. Mi hijo ya estaba durmiendo. De repente escuchamos un ruido en el entrepiso, que está ubicado justo arriba de la cocina.
“En principio pensamos que era la gata nuestra porque siempre anda por allí, y cuando no tumba un libro o un portarretratos o algo así.
“Subí para ver qué era lo que había roto ‘la gata’ y me encuentro con el vidrio de la ventana que tenía un círculo perfecto roto, y los restos en el suelo. Me di cuenta en el acto que algo fuera de lo normal había pasado y enseguida sospeché que podía ser un balazo.
“Más me convencí cuando observé que la tela metálica que está delante del vidrio tenía un orificio pequeño del tamaño de una bala.
“Entonces lo llamé a mi esposo para que vea y de inmediato llamamos a la policía. “A los pocos minutos llegaron.
“Los policías inspeccionaron todo y se aseguraron de lo que había pasado. “Vinieron de la comisaría de Rincón, también de la Policía Científica. Sacaron fotos, tomaron medidas, en fin..., y secuestraron el plomito. Me dijeron que era de un calibre 22.
“Yo como sospeché en un principio de una bala, comencé a barrer para ver si encontraba el plomo. Y así fue. Lo encontré luego tirado en la planta baja.
Consultada sobre el lugar la mujer explicó que “sólo por obra de la casualidad no había personas en el entrepiso, porque ese es nuestro lugar de estudio y de estar prácticamente. Allí está la computadora, están nuestros libros, y demás. Siempre hay gente allí.
“Por la rotura del vidrio el disparo fue hecho de la calle. Nosotros al lado tenemos un terreno baldío, lo que favoreció a la persona que hizo esto para que se oculte y no sea visto.
“En realidad no sabemos si tiraron desde un vehículo, o si pasaron caminando. Lo que me dijeron es que fue desde un lugar más lejos del terreno baldío.
“Nosotros no escuchamos nada. Ni el disparo. Lo único que escuchamos fue la rotura del vidrio. Ahora me estuve fijando y vi marcas en la pared que podrían ser de otros disparos. O sea que cabe la posibilidad de que hayan tirado más de una vez”.
Vida normal
Consultada sobre qué lectura hacía de lo ocurrido, la mujer sostuvo que “esto es un hecho muy grave. Es un balazo, una amenaza, una advertencia.
Nosotros no podemos vincularlo con nada. La policía nos preguntó si estábamos peleados con alguien, con algún vecino y la verdad es que no tenemos problemas con nadie. Somos gente de trabajo y nada más. Mi esposo es profesor de Educación Física, yo soy maestra. Hacemos una vida normal y no tenemos problemas con nadie.
Así que suponemos o sospechamos a grandes de rasgos que la actividad de la vecinal está molestando a alguien.
Es la única punta de sospecha que podemos tener.
Sigo adelante
Por su parte Romero prefirió no vincular el ataque con su actividad social y política dentro de la vecinal y de la coordinadora de la costa. “En realidad no sé de dónde puede venir esto. Mi labor es pública y no tengo conflictos con nadie”.
Más adelante expresó que “debo agradecer sí todas las muestras de respaldo y afecto que recibí de mis compañeros de trabajo, de los vecinos y de las fuerzas vivas. Todo ello me impulsa a seguir adelante y no bajar los brazos”, dijo.
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