Se discutirá en Bariloche la Ley Federal de las Culturas

Se discutirá en Bariloche la Ley Federal de las Culturas

El texto base es elaboración del Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura (FAyTC) y acompaña su trayecto el ministerio que tiene a su cargo Teresa Parodi. En esta ciudad, el foro para su análisis y aportes tendría lugar el próximo 17 o 18.

 

Tendrá lugar en Bariloche un foro para discutir y enriquecer el anteproyecto de Ley Federal de las Culturas, cuyo primer borrador se presentó a comienzos de noviembre en Buenos Aires. El texto es el resultado del Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura, en conjunto con el Ministerio de Cultura de la Nación, que tiene a su frente a la música Teresa Parodi. Es intención de la Secretaría de Cultura de Bariloche que el capítulo local se pueda desarrollar el próximo 17 de diciembre o en su defecto, al día siguiente, aún no ha quedado determinado.

 

Hasta el momento, se avanzó en definiciones importantes. Según las informaciones que circulan, el borrador considera a la Cultura como “una trama de conocimientos y valores cuya expresión lingüística -o modo de ser a través de una lengua- y cuya visión de mundo permiten a su vez descubrir las redes simbólicas en la diversidad de culturas existentes”. Nótese además que se habla en plural: “las culturas conforman nuestros modos de vivir cotidiano, de percibirnos a nosotros mismos y al mundo, de indagar y replantear las relaciones humanas, tanto sociales como económicas y políticas en la búsqueda de la construcción colectiva de nuestras identidades y en el marco del pleno reconocimiento y respeto de nuestras diversidades lingüísticas, culturales y de género concebidas como factores de enriquecimiento social”.

En ese marco, “las culturas son las bellas artes pero no sólo ellas, sino también los sentidos que les damos a nuestros modos de vivir comunitarios”. Por otro lado, el borrador considera que “la identidad cultural es tanto patrimonio como conciencia colectiva de un pueblo, es decir, un sistema común de referencia que garantiza la cohesión social y sustenta la voluntad o decisión libremente tomada de afrontar conjuntamente un destino solidario. Por lo tanto, la soberanía política y territorial es condición indispensable para la preservación y el desarrollo de la identidad cultural”.

El texto avanza en la misma sintonía que iniciativas presentadas recientemente en el Concejo Municipal por expresiones del pueblo mapuche de Bariloche. Asevera que “la identidad nacional no supone una tradición única, sino la coexistencia de una serie de tradiciones, no pocas veces en conflicto y tensión; de una pluralidad de culturas, dinámicas, en interacción; de una diversidad cultural, étnica y lingüística; de una interculturalidad pensada y sentida como fuente de riqueza, como aporte insoslayable para la creación de un proyecto común fundado desde su diversidad vital”.

Identidad colectiva

Por otro lado, “la cultura como identidad y patrimonio colectivo, tangible o material e intangible o no material, debe ser objeto de políticas de estado que impliquen su revalorización, preservación y salvaguardia”. Entonces, “el patrimonio cultural es así concebido como punto de referencia y matriz donde se arraigan a la vez las identidades profundas del pueblo argentino y la continuidad de su fuerza creadora, como las creaciones individuales y colectivas, las manifestaciones de las expresiones históricas de nuestra sociedad, en primer lugar, la lengua o las lenguas de pertenencia de la diversidad cultural y lingüística de nuestra Nación. Por eso, precisamente, las culturas de los pueblos indígenas deben ser pensadas y asumidas como patrimonio nacional en el marco de una matriz histórico cultural de nuestra América”.

Además, el texto eleva a los derechos culturales a la categoría de derechos humanos, cuando afirma que “las redes simbólicas y los saberes propios de las culturas constituyen derechos culturales que por definición son derechos humanos y como tales, son inalienables y su acceso irrestricto. Porque como dijimos al principio las culturas constituyen el principio y fin del desarrollo humano y el hombre es su destinatario. Derechos culturales que van desde los referidos a la identidad y diversidad, al patrimonio tangible e intangible; a la comunicación e información, entre otras”.

Entonces, afirman los impulsores de la iniciativa que “pensamos una Ley Federal de las Culturas en cuyas letras y espíritu más democracia signifique el acceso irrestricto a los Derechos Culturales de los 40 millones de argentinos, integrantes de un pueblo pensado y asumido como sujeto creador de la vasta trama de sentidos a través de los cuales construye sus modos de vivir comunitarios”. Al momento de redactar estas líneas, la Secretaría de Cultura de la Municipalidad avanzaba para precisar modalidades de la convocatoria.

Obligaciones del Estado

A partir de las precisiones anteriores, el sector público debe asumir políticas culturales bien definidas. El borrador del anteproyecto de Ley Federal de las Culturas, afirma que “el Estado es el responsable indelegable de garantizar el ejercicio pleno de los derechos culturales para todas las personas que habiten en el Territorio Nacional. Por consiguiente, debe aplicar el principio de no discriminación, como norma rectora, en tanto nadie puede ver vulnerado su ejercicio por razones de origen nacional o étnico, religión, género y/o condición social”.

Además, “debe promover de modo plural los desarrollos de los derechos culturales atento a nuestras diversidades. Se trata de políticas públicas en las que el Federalismo sea razón de Estado. En la que dicho concepto recupere sus sentidos profundos y se exprese material y simbólicamente en la redistribución de los bienes culturales en cada rincón del suelo nacional, para que los diálogos culturales entre la diversidad que somos profundice y enriquezca nuestra vida democrática”.

Ya en ámbitos más específicos, el texto que se analizará en Bariloche prevé que “la Formación Artística, profesional-técnica y en Gestión Cultural debe constituir una acción estratégica y un factor fundamental para el desarrollo y promoción de las políticas públicas federales, en articulación entre el Ministerio de Cultura con las universidades nacionales y las provincias”, entre otras consideraciones.

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