No tengo por qué disculparme”, dijo el número dos de las operaciones de la OTAN, Russel Harding, al referirse a la muerte por “fuego amigo” de al menos diez rebeldes opositores a Muammar Khadafi durante los ataques aliados del jueves sobre la costa este de Libia.
En un intento de calmar las aguas, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, sí se disculpó por el “error” y “lamentó” las muertes.
Milicianos rebeldes, indignados, aseguraron que esta es la segunda ocasión en que la OTAN “confunde” sus objetivos, tras los 17 civiles muertos el sábado cuando un misil aliado impactó un convoy en Ajdabiya. Sin embargo los insurgentes reconocieron que ellos también cometieron algunos “errores” al penetrar en una zona definida previamente por la OTAN como un blanco potencial.
Los militares de la Alianza negaron que la situación en Brega y Ajdabiya se encuentre “empantanada”, donde las tropas rebeldes de Benghazi llevan varios días combatiendo a las fuerzas de Trípoli. <
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