Discapacidad: la falta de certificado dificulta el acceso al tratamiento

La situación se da en personas que, mayormente, pertenecen a sectores de bajos recursos y nunca tramitaron este documento. Llegan a la adultez sin haber podido desarrollar sus potencialidades
“Una de las principales dificultades que tenemos en el centro de día es que muchas de las personas adultas que llegan nunca han contado con su certificado de discapacidad”; así lo manifestó Yamila Gonzalo, psicopedagoga y ludoeducadora, perteneciente al staff de profesionales del Centro de Día para adultos con discapacidad del Instituto Médico.

A la institución concurren veinte personas de entre 19 y 56 años con diferentes niveles de discapacidad, entre moderados y graves.

En el lugar se implementan diversos talleres ocupacionales. Plástica, huerta, música, cocina, danza, son algunos de ellos.

La mitad de las personas que asisten ingresaron sin contar con su debido certificado de discapacidad teniendo 30, 40 o 50 años.

“Si bien fueron escolarizados en la escuela especial Dra. Cecilia Grierson o en Luciérnagas, luego no continuaron con un tratamiento de rehabilitación ni ninguna otra actividad relacionada específicamente con su discapacidad, para lo cual es indispensable contar con el certificado, y esto impactó directamente sobre sus posibilidades de mejorar su diagnóstico e integrarse en los ámbitos adecuados”, expresó la psicopedagoga Soledad Llanes.

Gonzalo, además, indicó: “A nivel cognitivo hay muchas áreas que se podrían haber seguido estimulando para que se desarrollara un mayor potencial. La memoria, la atención, las habilidades de la vida diaria, en las que hay que hacer un gran hincapié, son sólo algunas de ellas”.

Dificultades para obtener un certificado

La falta de este documento tan necesario para llevar adelante un tratamiento adecuado se debe a múltiples factores y se extiende no sólo a algunos de los que concurren a este centro sino al resto de la ciudad, en familias con características similares.

La mayoría de los casos se dan en personas que provienen de grupos familiares de escasos recursos y con bajo nivel de escolaridad, llegando a no estar alfabetizados en algunas oportunidades. Además, la falta de obra social es otro factor predominante.

“La mayoría tienen papás con alguna dificultad a nivel intelectual o social y eso complejiza el panorama. Además, son de clases sociales bajas, la mayoría no están alfabetizados y sacar un certificado de discapacidad para que cubra las prestaciones implica toda una serie de pasos legales y costos que no pueden cumplir por falta de capacitación y de recursos económicos”, explicó Ana Montes, psicomotricista y especialista en estimulación temprana.

Actualmente, la familia de una persona con discapacidad puede acercarse al Área de Discapacidad de la Municipalidad. Allí se asesora y se brinda la información necesaria para comenzar con el proceso de integración y dar soluciones a cada caso en particular.

El primero de los pasos es la tramitación del certificado de discapacidad por lo que el Municipio deriva a la familia a la Junta de Discapacidad dependiente de la provincia que funciona en el Viejo Hospital.

- ¿Cuáles son los requisitos que se solicitan para poder obtener un certificado de discapacidad?

Y.G.: - Los requisitos que se exigen desde la Junta de Discapacidad para poder obtener el certificado son numerosos. En primer lugar, es necesario que un psicopedagogo realice un test de Coeficiente Intelectual (CI) para medir la inteligencia, o sea, las habilidades verbales y ejecutivas de la persona. En este caso, si bien está prevista la realización gratuita por parte de profesionales de la provincia, los turnos se dan con mucha demora.

Por otra parte, también se solicitan informes de un médico clínico, de un neurólogo, de un psiquiatra y estudios complementarios, visuales o auditivos, por ejemplo, de acuerdo a la discapacidad de la persona.

“Si la persona no posee obra social, el costo de todos estos estudios deben afrontarse en forma privada, y el Profe, el Programa Federal de Salud del Ministerio de Salud de la Nación, que presta atención médica gratuita a las personas con discapacidad que son pensionadas, presenta serias deficiencias”, añadió Llanes.

Importancia de la detección temprana

Generalmente, cuanto antes se produce un diagnóstico médico, mejores son los pronósticos que el paciente puede llegar a tener. En la temática referida a discapacidad sucede lo mismo.

“Muchas veces, llegan chicos de 4 años que por primera vez van a hacer una consulta diagnóstica cuando en realidad, desde bebés, ya se pueden detectar muchos signos. Ahí hay una brecha desde el momento del nacimiento hasta el de detección y derivación que impide poder comenzar un tratamiento temprano. Sin embargo, es importante destacar que este tipo de situaciones no sólo suceden con problemáticas relacionadas a la discapacidad sino con muchas otras patologías”, dijo Montes.

La psicomotricista agregó: “Por ejemplo, al nacer, algunos bebés han tenido un cuadro de hipoxia, falta de oxígeno en el parto, ése es un cuadro que se puede diagnosticar en el mismo momento. A pesar de ello, no recibieron el tratamiento adecuado y llegaron a los 30 años con muchísimas carencias”.

El rol del núcleo familiar más cercano, los padres especialmente, es fundamental en esta etapa.

“Lo importante es que si la familia nota algún signo raro o es alertada por alguien externo, como la maestra, sobre alguna dificultad o problemática que podría estar presente, realice una consulta. Si bien muchas veces es algo doloroso, negarle esa posibilidad de ser bien diagnosticado al niño puede perjudicar gravemente su futuro desarrollo”, detalló Gonzalo.

Otra de las situaciones que también se presenta es la de familias que se han quedado con una historia clínica de los primeros años de la persona y nunca más han vuelto al neurólogo, al médico clínico o al psiquiatra y, debido a eso, no se va adecuando el tratamiento que reciben de acuerdo a las necesidades específicas que van surgiendo.

- ¿Qué se puede lograr a través de la detección temprana?

A.M.: Con el desarrollo de las neurociencias está comprobada la importancia del desarrollo neuronal, de cuánto se puede modificar el cerebro, de cuánto se pueden compensar las áreas dañanas. En lo emocional, en lo social, en lo intelectual, en lo neurológico, el desarrollo que se puede alcanzar es integral siempre que se dé en edades tempranas, cuando el cerebro se está moldeando, en un período que va hasta los 21 años como máximo. Lo ideal es intervenir antes de los 7 años para poder modificar, para poder compensar.

- ¿Cuál es la sugerencia que se puede hacer para fomentar la detección y el tratamiento temprano?

S.LL: - En el caso que las familias vean que la persona presenta alguna dificultad o alguna discapacidad que puedan detectar, o sean alertadas por alguna otra persona, es importante que se acerquen a un centro médico y pidan asesoramiento, como primer paso para poder entrar en el sistema de salud, de rehabilitación, de educación. Y, ante todo, para despejar dudas. Nunca es tarde para realizar una consulta o un tratamiento, sin embargo, cuanto antes mejor.

Integración escolar

La detección temprana de una discapacidad y la obtención del certificado correspondiente son el comienzo de todo un proceso de integración que presenta una de sus etapas más importantes y críticas en el momento de la escolarización.

Cuando se diagnostica adecuadamente el grado de discapacidad de una persona y se concluye que debe asistir a una escuela especial, allí comienza un nuevo período de integración, en el ámbito escolar. Sin embargo, los diagnósticos no siempre han sido acertados y eso ha afectado el desarrollo integral del niño.

“Hay chicos que egresan de escuelas especiales habiendo tenido la posibilidad de integrarse en un colegio común. A través de este tipo de ejemplos vemos la importancia de realizar un test de IC. Los casos que más nos preocupan son los de los chicos hiperactivos con problemas de conducta que tienen una capacidad intelectual acorde a su edad pero no pueden ser contenidos en el grado y terminan siendo segregados sin recibir un tratamiento adecuado”, manifestó Montes.

“Hay chicos con discapacidad leve, escriben, leen, manejan su celular, pero en su momento, como no alcanzaban los contenidos, los reubicaban en las escuelas especiales sin realizar una adaptación curricular”, expresó Llanes.

Montes añadió: “La integración escolar va acompañada de una adaptación curricular que es elaborada por el profesional e implica un trabajo en conjunto con los padres, los docentes y los directivos de la institución. Hoy en día, muchas escuelas presentan trabas frente a esta situación y en parte se debe a que no está muy difundido qué implica una adaptación curricular. Desconcierta la idea de que haya otro profesional dentro del grado, además de la maestra, porque preocupa que se intercambien o confundan los roles del docente que está a cargo del grado y de la persona que va a integrar a un alumno en particular”.

Las tres profesionales indicaron que lo importante es que la persona con discapacidad pueda hacer un trabajo de rehabilitación desde afuera de la escuela y desde adentro, a través de la adaptación curricular, para que pueda ir progresando acorde a como avanza el tiempo.

Personas autónomas

“La discapacidad implica una gran responsabilidad y compromiso a nivel familiar. Aunque la sobreprotección suele ser un fenómeno común, y comprensible en estos casos, es importante que desde pequeños se incentive a los niños con discapacidad para que puedan desarrollar las habilidades básicas para la vida, ser autónomos y no personas pasivas y atendidas”, indicó Llanes.

La realidad de los adultos con discapacidad viene gestándose desde que son chicos. Si se comienza desde la niñez con un tratamiento, una rehabilitación y una educación adecuada, se logrará mejorar la calidad de vida.

Montes finalizó: “Siempre algún talento o alguna habilidad tienen. Quizá hay que ayudarlos a descubrirla y potenciarla o quizá ya está manifiesta pero necesitan herramientas para poder desarrollarla. Lo importante es que tanto chicos como adultos con discapacidad puedan insertarse en la sociedad como personas autónomas y que puedan hacer algo productivo”

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