La plata la cobran los presidentes de bloque y la reparten en sobres cerrados entre los legisladores y los funcionarios de la Cámara. Sospechan por los viáticos y subsidios que maneja el vicegobernador Campo.
Aunque los "gastos reservados" no pertenecen formalmente al ingreso estipulado para los diputados y otras autoridades, en la práctica parecieran utilizarse de ese modo.
Por otra parte, los últimos escándalos vinculados a la repartija de subsidios, que derivaron en una denuncia penal y en una nueva reglamentación, dejaron indemne la figura del vicegobernador Luis Campo, pese a que sobre él pesan unas cuantas sospechas referidas al manejo de ese dinero y a los viáticos.
“El informante da información de los demás, pero no da información de él mismo”, dijo un allegado a la Cámara de Diputados de la provincia que acercó documentación a El Diario pero pidió reserva de su identidad. El destinatario de su afirmación no es otro que el presidente de la Cámara de Diputados, “Cacho” Campo.
La Legislatura provincial está que arde. Sucede que el escándalo de los subsidios que involucra a casi todos los diputados provinciales -salvo honrosas excepciones- no salpicó a todos los que debería haber alcanzado. “¿No te preguntaste por qué el escándalo mediático (de los subsidios) dejó a salvo a Campo?”, introdujo en el tema a un cronista de este diario la misma fuente consultada.
Los subsidios legislativos que son derivados a fundaciones poco conocidas -y que en muchos casos están vinculadas a los mismos diputados provinciales que entregan esos fondos o a dirigentes partidarios- saltó nuevamente a la luz este año luego de una serie de artículos publicados en el otro diario colega, La Arena.
Esa misma fuente indicó que “Campo es el que autoriza todos los viáticos y uso y abuso de todos los vehículos...¿no es llamativo que no se hable ni se publique nada de los subsidios de la presidencia de la Cámara? (de Diputados)”.
Agregó: “Campos autoriza varios millones de pesos al año en gastos globales que se presupuestan globalmente, se rinden globalmente y se gastan impunemente”.
Un práctica poco transparente
Quizás el ejemplo más paradigmático es el que ocurre con los denominados “gastos reservados”. Ese siempre sospechado rubro implica una friolera anual de casi 3.000.000 de pesos (poco más de 200.000 pesos mensuales) en la Legislatura pampeana.
Pero lo más extraño es la forma en que ese dinero se cobra y se reparte. Cada treinta días sale un cheque -que autoriza el vicegobernador Campo- a nombre de cada presidente de bloque, quien “lo cobra y lo reparte a sobre cerrado” en partes iguales entre todos los diputados y funcionarios de la Legislatura.
Se impone la pregunta del millón: ¿cómo registran ese ingreso de dinero cada uno de los funcionarios públicos? ¿Lo incluyen, por ejemplo, en sus declaraciones juradas?. Una tarea para el hogar que tiene -si su voluntad se lo permite- cualquier funcionario judicial con competencia para investigar o el propio Fiscal de Investigaciones Administrativas, Juan Carlos Carola.
“Los empleados administrativos de la legislatura temen por los secretos bien guardados que ellos ven pasar por las oficinas, órdenes de pago, cheques abultadísimos para gastos reservados, facturas y gastos de todo tipo... ya que son muchos los que ven, vociferan contra lo que se hace y terminan mirando para otro lado para conservar su trabajo. Igual no se cansan de repetir los usos y abusos de nuestra legislatura”, redondeó la persona que habló con esta hoja.
¿Esto tendrá que ver con la democracia a la que tanto se apela en estos tiempos o será una deformación inducida por quienes saben aprovechar el sistema representativo?
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