Para la sesión del mañana de la Cámara de Diputados, uno de los puntos incluidos para el tratamiento en el Acta de Labor, es el proyecto que tiene como autores a Ramón Villa, Miguel Calabró y Lucas Godoy, que propone la extensión por 4 años del artículo de la ley 7.658, que suspende los desalojos rurales de pequeños productores con juicios de posesión en tramite.
El auge de la producción de soja generó que repentinamente unas pocas empresas comprarán miles de hectáreas que incluían las de los pequeños productores, lo que generó múltiples conflictos que obligaron al dictado de la ley.
En ella se preveía la creación del Programa de Regularización Dominial y Asistencia para pequeños productores agropecuarios y familias rurales, mediante el cual se buscaba asistir y apoyar a las personas y familias que habiten en zonas rurales y que fueran objeto de acciones de desalojo, además de asesorarlos sobre las alternativas jurídicas a su favor para que se declare la adquisición del dominio de sus tierras por el transcurso del tiempo.
En esa ley también se frenaba por 18 meses los eventuales procesos de desalojos que podían ocurrir hasta tanto se ponga en práctica el programa.
Sin embargo ese plazo vence el 7 de julio, y todavía persisten campesinos en situación irregular, lo que obligó a los legisladores a moverse raudamente en procura de ganar más tiempo.
Calabró indicó que "esta vez proponemos un tiempo de 48 meses, para que se pueda trabajar tranquilo, pero tenemos la esperanza que no hagan falta 4 años para regularizar la situación y que se solucione el problema así los pequeños productores pueden trabajar tranquilos sus tierras".
Negociación
Una de las opciones para que se pueda encontrar una solución al conflicto, es la realización por parte de los campesinos de una presentación judical en la que acrediten y puedan demostrar la posesión efectiva de la tierra durante un plazo de 20 años, según lo establece el Código Civil argentino en su artículo 4.015.
Pero los legisladores no descartan que en algunos casos se llegue a un acuerdo entre los campesinos y los nuevos dueños de las tierras, tal como sucedió con Gianfranco Macri, hermano de Mauricio, actual jefe de gobierno porteño, quien compró en el norte unas 15 mil hectáreas, y para evitar un conflicto terminó cediéndole alrededor de 400 hectáreas a cada una de las 4 familias que reclamaban la posesión, antes de que la justicia se expida.
"En definitiva lo más inteligente fue lo que hizo Macri, porque cediendo rápidamente la mínima porción de tierra que reclamaban los pequeños productores, evitó un conflicto y ganó tiempo y tranquilidad para poder desarrollar los otros miles de hectáreas que adquirió", explicó Calabró.
Como los tiempos corren, se descarta que este proyecto será aprobado el martes, así pasa a la Cámara de Senadores para que le den la sanción definitiva y el Ejecutivo pueda promulgarlo antes de la fecha límite


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