El oficialismo reunió 130 votos con bloques aliados y tras un debate de doce horas se aprobó la iniciativa. Toda la oposición se manifestó en contra. Con la flamante norma, podrán blanquearse dólares sin declarar su origen, que serán canalizados a YPF, al sector inmobiliario y de la construcción.
Todo el arco opositor se alzó fervientemente en contra con 107 votos, al advertir que la flamante norma abre las puertas al lavado de dinero y permite al Gobierno financiarse a costa del delito con el fin de aumentar las reservas del Banco Central.
La ley crea el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (BAADE) y el Pagaré de Ahorro para el Desarrollo Económico para financiar proyectos energéticos y de infraestructura, y el Certificado de Depósito para Inversión (CEDIN) para la compra de inmuebles.
Además, establece que no podrán exteriorizar sus divisas los imputados por delitos de lavado de dinero o financiamiento del terrorismo, así como sus familiares.
“No es una ley que busca recaudación fiscal ni que aumenten las reservas”, aclaró el presidente del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, quien también garantizó que el GAFI “va a terminar aprobando”, tal como lo hizo en 2008.
Desde el oficialismo aseguraron que la norma permitirá volcar el ahorro a la reactivación del sector energético y sobre todo al inmobiliario, uno de los más resentidos en los últimos tiempos.

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